Sunday, April 20, 2008

La masones en la independencia americana

The American School of Asunción, una distinguidad casa de estudios segundarios, me invitó para mañana a dar una conferencia sobre: “La Masonería y la Independencia de América”. El texto que va a continuación formará parte de la presentación que compartiré con los alumnos. Considero importante esta iniciativa del colegio porque inculcan a sus estudiantes a estudiar la Cátedra de Historia más allá del relato oficial. Los datos que se ofrecen a continuación son tan reales como los más conocidos, solo que éstos son, justamente, desconocidos.

La Masonería es la cofradía más antigua y extendida del mundo. Si desde sus inicios suscitó en la gente curiosidad y cierta suspicacia, hoy se ha vuelto tema de debate público a partir de su protagonismo en libros contemporáneos. Sin embargo, la Hermanad sigue sin ser comprendida.

De muchas cosas fueron acusados los masones: una mera creación de antaño; que es sólo una excusa para la convivencia; es una organización atea destructora de almas; una asociación caritativa, haciendo el bien bajo la apariencia del secreto; un enjambre político de extraordinaria potencia; que sus discípulos guardan en secreto el conocimiento más grandioso del mundo; que celebran sus misterios ritos bajo los auspicios de Mefistófeles; que sus procedimientos son perfectamente inocentes por no decir simplemente estúpidos; que cometen todos los asesinatos; que existen con el sólo propósito de promover la hermandad y benevolencia universales de los hermanos libres y aceptados. Así, cuanto menos se sabe, más se cree de la Francmasonería.

Actualmente, entre cinco y seis millones de masones en el mundo se comprometen a vivir según los principios de la organización. Pero, ¿qué implica con exactitud la Masonería, y qué sucede detrás de las puertas cerradas de las logias? Alguno de ustedes tiene una idea y puede responder.

En esta ocasión ahondaremos en la historia de la Orden para revelar su participación en la independencia de los países americanos, buscando la libertad de los pueblos, a pesar de que el sentido de libertad sea tan antiguo como el hombre mismo.

Algunos masones siempre han sostenido que se puede ejercer la política individualmente pero sin comprometer a la Fraternidad, lo cierto es que el fenómeno sociológico que ha sido la Masonería reviste características políticas innegables.

Reclamamos con énfasis nuestra participación en los grandes acontecimientos y luchas que se han dado en Occidente para fortalecer el papel del individuo frente al absolutismo estatal, para independizar naciones de las confesiones religiosas, privilegiar el respeto a los Derechos del Hombre y del Ciudadano, la erradicación de la esclavitud, la promulgación de los Derechos Humanos, la creación de las Naciones Unidas, la Unión Europea, la separación entre la Iglesia y el Estado, etcétera.

Así en América, de norte a sur, a la Orden se le presenta en gran medida a partir de referentes ligados a luchas independentistas y a la gestión necesaria para la consolidación de las libertades públicas y privadas en nuestros pueblos. Los nombres de los héroes de nuestra independencia y de los presidentes que han sido masones son de frecuente mención en nuestras charlas cuando de presentar la institución se trata.

Entonces, no es extraño que no nos crean cuando decimos que los masones no nos ocupamos de temas políticos cuando nos reunimos. La verdad es que sí nos ocupamos de ellos. Pero no representamos a un partido político ni a una ideología en particular, ni un mundo de poder subterráneo y secreto que tras bambalinas quitamos y ponemos presidentes y ministros. Somos ciudadanos al igual que todos comprometidos con la República, respetuosos de las leyes y deseosos de una mejor sociedad.

El primer chispazo de revolución en Norte América se planificó, en 1773, en una placentera taberna de Boston llamada “El Dragón Verde” (Green Dragon). Allí se reunía la Logia Masónica de San Andrés, o en ingles Saint Andrew.

La dureza de la corona inglesa a sus colonias había alienado a los pobladores, y la sumisión de ellos, estaba llegando a su clímax; pero no había un liderazgo que emprendiera una organizada revolución. La decisión de los ingleses de excluir las colonias del negocio del té, rebasó la cólera y la indecisión de muchos.

En la taberna del Dragón Verde, no todos los miembros de la Logia apoyaban el movimiento patriótico; pero los líderes masones como Paul Revere, John Hancock, Samuel Adams y Joseph Warren trazaron el plan que inició las gestas revolucionarias independentistas.

La noche del 16 de diciembre de 1773, un pequeño grupo de hombres disfrazados de indígenas abordó el buque mercante de la compañía británica de la India Oriental para protestar contra un impuesto al té arrojando al agua una carga de 342 arcones de té. El denominado “Boston Tea Party” ha sido orgullosamente atribuido a los masones miembros de la Logia St. Andrew.

Al día siguiente fue Paul Revere, miembro de la logia citada, quien montó un caballo para llevar la noticia a Nueva York. La noche del 18 de abril de 1775 volvería a hacerlo, en esta oportunidad para dar alarma de que las tropas británicas marchaban desde Boston para buscar reservas secretas de armas en Concord.

Las ideas de libertad proclamadas por la Masonería prendieron rápidamente en las trece colonias inglesas del Norte de América. Muy pronto las Logias Masónicas de aquel territorio, en aquel entonces de composición social muy distinta a las de Inglaterra, se convirtieron en el foco y cuartel general de la revolución naciente contra la dominación de la Corona Británica en sus colonias del nuevo continente.

Es conocido que la participación de la Masonería llegó a ser tan decisiva en la independencia de las colonias británicas en Norte América, que las principales figuras independentistas fueron masones destacados, lo mismo que lo fueron en casi su totalidad (sólo excluyendo a dos) los firmantes de la famosa Declaración de su Independencia, el 4 de julio de 1776

La gran mayoría de los congresistas que ratificaron dichos acuerdos eran igualmente miembros de la hermandad masónica, lo mismo que prácticamente la totalidad de los altos mandos del ejército republicano que combatió a las tropas realistas de la metrópoli inglesa.

La influencia de la francmasonería se haría patente desde el principio en todos los ámbitos del incipiente nuevo Estado, modelando sus componentes ideológicos y políticos e inspirando buena parte de su simbología y mística patriótica.

Inmediatamente después de proclamar la Declaración de Independencia, el Congreso Norteamericano reunido en la ciudad de Filadelfia adoptó una resolución encargando a tres destacados y dilectos hermanos masones John Adams, Benjamín Franklin y Thomas Jefferson la confección del sello oficial del nuevo Estado. A tal efecto, cada uno de los tres miembros del comité sugirió un diseño para el sello de la Unión.

Jefferson propuso una imagen que representase al pueblo de Israel marchando hacia la Tierra Prometida. Franklin proyectó una alegoría en la que aparecía Moisés conduciendo a los israelitas a través del Mar Rojo. John Adams, por su parte, se inclinó por un tema de la mitología griega que representaba a Hércules.

A estas primeras propuestas se les fueron añadiendo las de sucesivos comités hasta que, finalmente, fue aprobado el diseño definitivo propuesto por el secretario del Congreso, Charles Thomson, Maestro Masón de una Logia masónica de Filadelfia cuyo V:. M:. era Benjamín Franklin.

Durante la revolución norteamericana se considera que se usó por primera vez con un sentido político el trilema masónico: Libertad, Igualdad, Fraternidad, el mismo que pasaría a la historia de la humanidad, por ser luego adoptado a través de los franceses como lema principal de su revolución, al estallar ésta pocos años más tarde, un 14 de julio de 1789.

A diferencia de Norteamérica, donde los masones estaban instalados desde larga data, la participación masónica en el Sur del continente fue menor debido al absolutismo clerical y monárquico representado en la corona española. También es importante mencionar que el sistema económico reinante entre las dos coronas, inglesa y española, era totalmente diferente; la primera sostenida en el liberalismo y la segunda en el mercantilismo.

La transformación que sufre Europa desde el siglo XVIII y en la que se articula la caída del imperio colonial español constituye un encuadre insoslayable para la transformación del fenómeno sudamericano y lo es más si se trata de analizar las corrientes de ideas que puso las puso en movimiento.

El año 1810, en Londres, estuvo dominado por las noticias que llegaban de España acerca del desmoronamiento de la monarquía, ante la consolidación de la ocupación napoleónica y el resurgimiento de las autonomías locales como mecanismo de resistencia ante el invasor. Se expandía igualmente el temor de que los codiciados territorios americanos cayeran también en manos del emperador francés.

Dado el aislamiento en que Napoleón había colocado a Inglaterra, a ésta no le quedaba otro camino, si no quería asfixiarse económicamente, que impedir que el emperador incorporara América a sus dominios; y esto sólo podría lograrlo ayudando a estas colonias a conquistar su independencia.

Desde fines del siglo XVIII la corona inglesa, por medio de la Compañía de Indias Orientales, venía realizando planes para la conquista de esta parte de América, con el propósito de insertar sus productos y manufacturas en la sociedad hispanoamericana y encontrar una solución luego de su fracaso en el acceso a América Central. A ver ¿quién me da detalles sobre la Compañía de Indias Orientales?

En 1799, un hombre vinculado al gobierno británico de William Pitt, el joven, que había tomado parte en todas las discusiones acerca de una posible acción militar sobre los asentamientos españoles en el nuevo mundo, Sir John Hippisley, encomendó la realización de un plan militar para conquistar las tierras españolas de ultramar. Este plan entraría en ejecución después 13 años, luego de alianzas y enfrentamientos entre ingleses y españoles.

Hippisley había vivido varios años en Roma donde desempeñaba tareas secretas para el gobierno británico y no hacia muchos años que a instancias de España, Portugal y Francia el Papa Clemente XIV había suprimido a la sociedad de Jesús en 1773. Éstos fueron admitidos en el Vaticano. Hippisley logró obtener de esos jesuitas información valiosa sobre los modos de atacar las colonias españolas.

Fue precisamente en un periodo de guerra anglo-española, a comienzos de 1800, cuando Hippisley escribió un memorial a Thomas Mitland adjuntado toda la información obtenida de los jesuitas y encomendándole la elaboración de un plan para una rápida acción sobre las colonias españolas.

Thomas Maitland era un militar estratega destacado por su eficaz administración en las colonias encomendadas a su gobierno. Estuvo en India, participó en el fracasado intento de ingresar a América Central y terminó sus días en Malta, siendo un de los mejores gobernantes que haya tenido la corona inglesa en aguas del mediterráneo.

Maitland estudió al detalle la documentación proporcionada por Hippisley y encontró que en todos los planes para atacar Hispanoamérica los emolumentos de los individuos eran la parte más importante a considerar. Las expediciones solían ser movidas por la perspectiva de un beneficio inmediato. Thomas tuvo una concepción distinta. Uno en pos del interés comercial de su país.

Al tiempo de la guerra de la Península, Inglaterra se debatía entre dos objetivos contradictorios. El principal era, por supuesto, detener a Napoleón, y a estos fines España y Portugal eran los únicos aliados que Inglaterra tenía en Europa. Por otro lado, un clamor público demandaba, en Inglaterra, que la corona extendiera “sus conquistas al Nuevo Mundo, de modo de mantener un equilibrio”, lo cual era importante tanto desde el punto de vista militar como comercial. Napoleón había impuesto un bloqueo al continente e Inglaterra se sentía en la necesidad de encontrar nuevos mercados cuanto antes.

Hispanoamérica ofrecía la oportunidad más promisoria, pero los españoles se aferraban a su monopolio: estaban convencidos de que todo esfuerzo por preservar sus colonias de ultramar se volvería inútil si otras potencias quedaban en libertad de comerciar con esas colonias. Los revolucionarios americanos sabían que era esa resistencia española lo que más inquietaba a Inglaterra. Por lo tanto, ellos prometían libre comercio, y aun facilidades territoriales, a cambio de la ayuda militar que Inglaterra pudiera prestar a los movimientos independentistas. La oferta tentaba a Inglaterra, pero la necesidad de no irritar a sus aliados europeos frenaba toda acción práctica.

Como asociación consagrada a la Libertad, Igualdad y Fraternidad, portadora de ideas supranacionales y amparadas por el más estricto secreto, la moderna masonería (fundada en Londres en 1717) era ideal para prestar asistencia indirecta a los revolucionarios hispanoamericanos.

Eso no pudo pasar inadvertido a los masones británicos, entre los cuales había figuras de tanta prominencia como el Príncipe Regente, opuesto a la idea de que Gran Bretaña diera apoyo formal a movimientos subversivos en Hispanoamérica. El futuro Jorge IV había sido iniciado en 1787 por su tío Henry Frederick, Duque de Cumberland, en la Logia Príncipe de Gales, 259EC, Londres. En 1811, el príncipe era Gran Maestre de la Moderna Masonería Constitucional Inglesa.

Por aquella época circulaba en Londres Francisco de Miranda quien en 1798 fundó la logia que aglutinaría a los padres de la emancipación Americana: “La Gran Reunión Americana”. La casa, emplazada en 28 Grafton Street (hoy 58 Grafton Way) fue el epicentro donde se gestó el plan para libertar América. Miranda había intentando desde 1791 persuadir a la corona inglesa a que participe en la emancipación de América. Recién en 1812 zaparía la fragata George Canning donde venían San Martín, Alvear, Bello, O`Higiggins a poner en marcha el plan redactado por Maitland.

La Masonería fue el conducto por el cual se logró la emancipación de América. Por sus cualidades, esta organización tenía todo para resguardar la información y poner a cubierto a los miembros que realizarían el trabajo.

En enero de 1812 llegan al puerto de Buenos Aires y desde aquí la historia ya esta conocida por todos. Ganar el puerto de Buenos Aires; Tomar posiciones en Mendoza; Coordinar acciones con un ejército en Chile; Cruzar los Andes; Derrocar a los españoles y controlar Chile; Continuar por mar a Perú; Emancipar Perú.

Dan Brown novelará a los masones

¿El 4 de julio? Como si se tratara del misterio de una de sus novelas, las especulaciones sobre las nuevas aventuras del profesor Robert Langdon, The Solomon key -título provisional de la obra- se han disparado y se barajan para su publicación este año fechas como el 4 de julio, día de la Independencia estadounidense y día en el que en una ceremonia masónica en 1848 fue colocada la piedra angular del monumento de Washington. O el 18 de septiembre: ese día de 1793, George Washington condujo un desfile masónico para colocar la piedra angular del Capitolio.

Especulaciones que provienen del que Brown anunció como tema central de su novela y que abunda en las teorías conspirativas de sus otros libros: “La enigmática hermandad de los masones” en Estados Unidos y la “historia oculta de la capital de la nación”, Washington D.C. A eso se añadirían pistas dejadas en El código Da Vinci,como referencias a la escultura criptográfica Kryptos en los cuarteles de la CIA en Langley, Virginia, al lado del D.C.

Los padres masones de la patria. De esos escuetos datos han nacido libros sobre la desconocida novela de Brown como The Solomon key and beyond,Secrets of the widow’s son (aquí traducida por Temas de Hoy como Los secretos de la continuación del Código da Vinci,Los secretos de Dan Brown y la llave de Salomón que dice que Brown explorará hermandades como Skull and Bones en Yale, a la que pertenecieron Kerry y Bush- o Turning the Solomon key, entre otros, que describen e incluso cuestionan los misterios que supuestamente articulan la novela de Brown, la primera de Robert Langdon en suelo americano. Ciertamente, ni en EE.UU. ni en Washington D.C. escasean los símbolos masónicos. George Washington, primer presidente, fue masón -hay un memorial masónico que se asemeja al faro de Alejandría y lo recuerda-, y también lo fueron padres fundadores como Madison y Franklin o como el arquitecto de la Casa Blanca, James Hoban. El actual Gran Maestre de Gran Logia de Washington reveló a France Presse que Brown mantuvo contacto con ellos y están expectantes ante el libro, aunque sin miedo: “No acabará con la masonería”. Un libro que, aseguran algunos críticos, se retrasa porque Brown ha tenido que cambiar fragmentos para no parecerse a los manuales sobre su propia novela.

¿Ciudad masónica? Si el Louvre y La Gioconda ganaron más fama con El código Da Vinci, en Washington D.C. tendrán que preparar no sólo la visita a edificios oficiales con esfinges -la fascinación masónica por Egipto- y compases, sino, de hacer caso a los libros sobre la novela, helicópteros: entre las múltiples teorías de estos, que quizá tenga también Brown, se dice que el Capitolio, el Lincoln Memorial, los muros de la Casa Blanca y el Jefferson Memorial forman una escuadra y un compás. Y que otros monumentos y calles forman la estrella de cinco puntas, el sello de Salomón. Preparados para el tour

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Los Masones y el Presidente del Paraguay

El miércoles pasado, las autoridades de una de las instituciones masónicas instaladas en nuestro país visitaron a Duarte Frutos, y según la crónica del diario La Nación, “los masones dieron una evaluación positiva del gobierno de Duarte Frutos”.

Es importante mencionar y aclarar a los ciudadanos que, ante la ignorancia general que reina sobre el tema de la masonería en Paraguay, ni Nemesio Lichi, gran maestro de la Gran Logia Simbólica del Paraguay, ni Carlos Quiñónez, representan a todos los masones del Paraguay, sino solo a una institución, de las más de siete que existen legalmente en el país.

La masonería en el Paraguay no es una sola institución, como la Iglesia Católica, sino que existen diferentes instituciones, cada una con sus autoridades y personería jurídica particular. Unas son dogmáticas, tradicionales y conservadoras; otras, donde soy miembro, librepensadoras, liberales y progresistas, por lo que nadie en Paraguay puede atribuirse la autoridad legal de hablar en nombre de todos los masones paraguayos.

Esta nota fue enviada a todos los medios de prensa en Paraguay para salvaguardar la libertad ideológica de los masones que pensamos diferente sobre la gestión de Duarte Frutos.

Por la liberación de los masones, presos políticos, en Cuba

A inicios de la primavera boreal, pero un par de años atrás, me sume a la denuncia sobre la situación de los presos políticos en Cuba, particularmente preocupado por 11 hermanos privados injustamente de su libertad.

En esta semana se conmemora el quinto aniversario de las detenciones de 75 disidentes en la oleada represiva de la primavera de 2003 realizada en Cuba. Cinco años después 55 de aquellos detenidos permanecen en la cárcel, uno falleció y 19 han sido excarcelados por cuestiones de salud, cuatro de ellos viajaron en febrero pasado a España por esta causa.

Esta estadística vale para denunciar la captura y solicitar la liberación de estos presos políticos, incluidos nuestros hermanos, entre ellos, Héctor Masera, quienes en marzo de 2003 junto a otras 64 personas fueron encarcelados por el régimen absolutista de Fidel Castro. Los hermanos son dirigentes y miembros de la disidencia política y pacífica interna, directivos de organismos no gubernamentales y monitoreadores de los Derechos Humanos, líderes sindicales independientes y periodistas alternativos, conocidos como los “Prisioneros de la primavera”.

Injustamente acusados, por el dictador Castro, de servir a una potencia extranjera (EEUU), cometer actos contra la seguridad e integridad territorial y económica de Cuba cuando, en realidad, defienden nuestros derechos a la libertad de pensamiento, opinión y reunión.

Específicamente Héctor Masera fue condenado a veinte años de privación de libertad en un proceso judicial preñado de irregularidades de principio a fin, entre los cuales se puede citar: impedirle mantener una entrevista técnica con su defensor, previa al juicio y no presentarse verdaderas pruebas, sólo declaraciones por la representación fiscal que avaló las absurdas y festinadas acusaciones en su contra.

Aprovechando el nuevo gobierno cubano, los presidentes Zapatero y Bush se suman a la campaña y solicitan la liberación de los presos políticos, según informa hoy el diario español El País.

“Puede tener la seguridad de que España seguirá haciendo todo lo que esté en su mano para lograr la liberación de todos los presos políticos”, dice el mensaje enviado por Zapatero a Laura Pollán, la esposa de Héctor Maseda. La misiva está fechada el pasado 28 de enero, según ha asegurado una fuente de la Embajada española en La Habana.

Por su parte el presidente estadounidense ha asegurado en la carta dirigida a Maseda que “seguiremos apoyando al pueblo cubano para que exija al Gobierno que respete las libertades fundamentales”. Esta misiva también está fechada a finales de enero.

Laura Pollán ha dado a conocer estas cartas como parte de las protestas de las Damas de Blanco en el quinto aniversario de las detenciones de 75 disidentes en la oleada represiva de la primavera de 2003. Cinco años después 55 de aquellos detenidos permanecen en la cárcel, uno falleció y 19 han sido excarcelados por cuestiones de salud, cuatro de ellos viajaron en febrero pasado a España por esta causa.

Vestidas todas de blanco, en señal de que su actitud es pacífica, las familiares de los apresados marcharon el viernes pasado por el centro de La Habana hasta el Ministerio de Justicia y dejaron una carta dirigida al fiscal general, Juan Escalona, en la que piden la libertad de sus parientes.

Cartas íntegras

Desde España
Estimada Señora:
Le agradezco muy sinceramente su carta del pasado 20 de noviembre, así como el ejemplar del último libro que ha escrito su esposo, que ha tenido la cortesía de hacerme llegar. Muchas gracias también por la amable dedicatoria por la que su marido, el Sr. Hector Maseda Gutiérrez, ha querido obsequiarme su obra.
Puede tener la seguridad de que España seguirá haciendo todo lo que esté en su mano para lograr la liberación de todos los presos políticos y de conciencia, incluida de la su esposo.
Deseo también aprovechar la oportunidad para expresarle nuevamente mi admiración de la tenaz labor que realizan las Damas de Blanco, y expresarles el reconocimiento del Gobierno de España por el ejemplo de dignidad y coraje que todas Ustedes realizan.

Agradeciendo de nuevo su carta, reciba un cordial saludo

José Luis Rodríguez ZapateroPresidente del Gobierno de España

Desde Estados Unidos
Estimado señor Maseda Gutiérrez:

Gracias por su considerada nota y por el libro en el que documenta las crueles realidades a las que se enfrentan los presos políticos de Cuba. Admiro su valentía y su determinación para revelar al mundo estas realidades pese al gran riesgo que conlleva. Espero que su testimonio atraiga mayor atención sobre la indiferencia del régimen cubano hacia los derechos humanos básicos. Seguiremos apoyando al pueblo cubano en su petición al gobierno para que respete las libertades fundamentales. Su compromiso con una Cuba libre es una inspiración para todos nosotros. Mis pensamientos y mis oraciones están con usted, con su valiente y dedicada esposa Laura y con los demás miembros de su familia.

Sinceramente, George W. Bush

Desde la prisión
En 2004 Héctor Maseda nos envió esta nota cuyos extractos dice: …Afortunadamente pude recibir noticias de ustedes, mis queridos hermanos, por intermedio de un ángel, nuestro Venerable Hermano José Antonio. Ahora provecharé la ocasión en sentido inverso para hacerles llegar noticias mías. El portador será la misma persona. La foto que ustedes me enviaron, en la que aprecio a muchos Hermanos de vuestro Taller, visitadores de otras Logias y a José Antonio en el centro como honor especial ese delta delta que se encuentra junto a mí, encerrado en esta celda caribeña, permanentemente brindándome fuerza de voluntad, inteligencia, sabiduría y paciencia infinita…La carta completa se encuentra aquí.

La vigencia de la ilustración
La masonería está íntimamente ligada a la historia de Cuba. Se afirma que la independencia del colonialismo español en 1898 fue obra de masones. Cada símbolo nacional -himno, bandera y escudo- fueron concebidos por hijos de la Escuadra y el Compás. Masones fueron Carlos Manuel de Céspedes, considerado el Padre de la Patria; Ignacio Agramonte, Antonio Maceo,José Martí y la inmensa mayoría de los gestores de la república.

Al advenimiento del actual régimen, en 1959, la Masonería era una institución fraternal pujante, entidad inseparable de las clases vivas del país. Treinta y cuatro mil miembros aproximadamente, una universidad, tres asilos, varias escuelas, 340 logias y un majestuoso edificio, la Gran Logia de Cuba constituían su mayor patrimonio.

Aún en los albores del siglo XXI se sigue luchando por los valores de la Ilustración del siglo XVIII. En esta ocación por la libertad, a pesar de que su sentido sea tan antiguo como el hombre mismo

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Los Masones y el Presidente del Paraguay

El miércoles pasado, las autoridades de una de las instituciones masónicas instaladas en nuestro país visitaron a Duarte Frutos, y según la crónica del diario La Nación, “los masones dieron una evaluación positiva del gobierno de Duarte Frutos”.

Es importante mencionar y aclarar a los ciudadanos que, ante la ignorancia general que reina sobre el tema de la masonería en Paraguay, ni Nemesio Lichi, gran maestro de la Gran Logia Simbólica del Paraguay, ni Carlos Quiñónez, representan a todos los masones del Paraguay, sino solo a una institución, de las más de siete que existen legalmente en el país.

La masonería en el Paraguay no es una sola institución, como la Iglesia Católica, sino que existen diferentes instituciones, cada una con sus autoridades y personería jurídica particular. Unas son dogmáticas, tradicionales y conservadoras; otras, donde soy miembro, librepensadoras, liberales y progresistas, por lo que nadie en Paraguay puede atribuirse la autoridad legal de hablar en nombre de todos los masones paraguayos.

Esta nota fue enviada a todos los medios de prensa en Paraguay para salvaguardar la libertad ideológica de los masones que pensamos diferente sobre la gestión de Duarte Frutos.

Por la liberación de los masones, presos políticos, en Cuba

A inicios de la primavera boreal, pero un par de años atrás, me sume a la denuncia sobre la situación de los presos políticos en Cuba, particularmente preocupado por 11 hermanos privados injustamente de su libertad.

En esta semana se conmemora el quinto aniversario de las detenciones de 75 disidentes en la oleada represiva de la primavera de 2003 realizada en Cuba. Cinco años después 55 de aquellos detenidos permanecen en la cárcel, uno falleció y 19 han sido excarcelados por cuestiones de salud, cuatro de ellos viajaron en febrero pasado a España por esta causa.

Esta estadística vale para denunciar la captura y solicitar la liberación de estos presos políticos, incluidos nuestros hermanos, entre ellos, Héctor Masera, quienes en marzo de 2003 junto a otras 64 personas fueron encarcelados por el régimen absolutista de Fidel Castro. Los hermanos son dirigentes y miembros de la disidencia política y pacífica interna, directivos de organismos no gubernamentales y monitoreadores de los Derechos Humanos, líderes sindicales independientes y periodistas alternativos, conocidos como los “Prisioneros de la primavera”.

Injustamente acusados, por el dictador Castro, de servir a una potencia extranjera (EEUU), cometer actos contra la seguridad e integridad territorial y económica de Cuba cuando, en realidad, defienden nuestros derechos a la libertad de pensamiento, opinión y reunión.

Específicamente Héctor Masera fue condenado a veinte años de privación de libertad en un proceso judicial preñado de irregularidades de principio a fin, entre los cuales se puede citar: impedirle mantener una entrevista técnica con su defensor, previa al juicio y no presentarse verdaderas pruebas, sólo declaraciones por la representación fiscal que avaló las absurdas y festinadas acusaciones en su contra.

Aprovechando el nuevo gobierno cubano, los presidentes Zapatero y Bush se suman a la campaña y solicitan la liberación de los presos políticos, según informa hoy el diario español El País.

“Puede tener la seguridad de que España seguirá haciendo todo lo que esté en su mano para lograr la liberación de todos los presos políticos”, dice el mensaje enviado por Zapatero a Laura Pollán, la esposa de Héctor Maseda. La misiva está fechada el pasado 28 de enero, según ha asegurado una fuente de la Embajada española en La Habana.

Por su parte el presidente estadounidense ha asegurado en la carta dirigida a Maseda que “seguiremos apoyando al pueblo cubano para que exija al Gobierno que respete las libertades fundamentales”. Esta misiva también está fechada a finales de enero.

Laura Pollán ha dado a conocer estas cartas como parte de las protestas de las Damas de Blanco en el quinto aniversario de las detenciones de 75 disidentes en la oleada represiva de la primavera de 2003. Cinco años después 55 de aquellos detenidos permanecen en la cárcel, uno falleció y 19 han sido excarcelados por cuestiones de salud, cuatro de ellos viajaron en febrero pasado a España por esta causa.

Vestidas todas de blanco, en señal de que su actitud es pacífica, las familiares de los apresados marcharon el viernes pasado por el centro de La Habana hasta el Ministerio de Justicia y dejaron una carta dirigida al fiscal general, Juan Escalona, en la que piden la libertad de sus parientes.

Cartas íntegras

Desde España
Estimada Señora:
Le agradezco muy sinceramente su carta del pasado 20 de noviembre, así como el ejemplar del último libro que ha escrito su esposo, que ha tenido la cortesía de hacerme llegar. Muchas gracias también por la amable dedicatoria por la que su marido, el Sr. Hector Maseda Gutiérrez, ha querido obsequiarme su obra.
Puede tener la seguridad de que España seguirá haciendo todo lo que esté en su mano para lograr la liberación de todos los presos políticos y de conciencia, incluida de la su esposo.
Deseo también aprovechar la oportunidad para expresarle nuevamente mi admiración de la tenaz labor que realizan las Damas de Blanco, y expresarles el reconocimiento del Gobierno de España por el ejemplo de dignidad y coraje que todas Ustedes realizan.

Agradeciendo de nuevo su carta, reciba un cordial saludo

José Luis Rodríguez ZapateroPresidente del Gobierno de España

Desde Estados Unidos
Estimado señor Maseda Gutiérrez:

Gracias por su considerada nota y por el libro en el que documenta las crueles realidades a las que se enfrentan los presos políticos de Cuba. Admiro su valentía y su determinación para revelar al mundo estas realidades pese al gran riesgo que conlleva. Espero que su testimonio atraiga mayor atención sobre la indiferencia del régimen cubano hacia los derechos humanos básicos. Seguiremos apoyando al pueblo cubano en su petición al gobierno para que respete las libertades fundamentales. Su compromiso con una Cuba libre es una inspiración para todos nosotros. Mis pensamientos y mis oraciones están con usted, con su valiente y dedicada esposa Laura y con los demás miembros de su familia.

Sinceramente, George W. Bush

Desde la prisión
En 2004 Héctor Maseda nos envió esta nota cuyos extractos dice: …Afortunadamente pude recibir noticias de ustedes, mis queridos hermanos, por intermedio de un ángel, nuestro Venerable Hermano José Antonio. Ahora provecharé la ocasión en sentido inverso para hacerles llegar noticias mías. El portador será la misma persona. La foto que ustedes me enviaron, en la que aprecio a muchos Hermanos de vuestro Taller, visitadores de otras Logias y a José Antonio en el centro como honor especial ese delta delta que se encuentra junto a mí, encerrado en esta celda caribeña, permanentemente brindándome fuerza de voluntad, inteligencia, sabiduría y paciencia infinita…La carta completa se encuentra aquí.

La vigencia de la ilustración
La masonería está íntimamente ligada a la historia de Cuba. Se afirma que la independencia del colonialismo español en 1898 fue obra de masones. Cada símbolo nacional -himno, bandera y escudo- fueron concebidos por hijos de la Escuadra y el Compás. Masones fueron Carlos Manuel de Céspedes, considerado el Padre de la Patria; Ignacio Agramonte, Antonio Maceo,José Martí y la inmensa mayoría de los gestores de la república.

Al advenimiento del actual régimen, en 1959, la Masonería era una institución fraternal pujante, entidad inseparable de las clases vivas del país. Treinta y cuatro mil miembros aproximadamente, una universidad, tres asilos, varias escuelas, 340 logias y un majestuoso edificio, la Gran Logia de Cuba constituían su mayor patrimonio.

Aún en los albores del siglo XXI se sigue luchando por los valores de la Ilustración del siglo XVIII. En esta ocación por la libertad, a pesar de que su sentido sea tan antiguo como el hombre mismo

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Qué hacemos en nuestras logias

-Me compré tu libro para conocer qué hacen en sus logias, me dijo una señora el fin de semana pasado, mientras tomaba un café en una cafetería de Asunción. Ante su interrogante le respondí: -Simplemente buscamos ser mejores personas. No quedó totalmente convencida.

El hecho que los masones nos encerremos para realizar nuestras reuniones tiene el mismo propósito que la reunión de cualquier organización civil, guardar y preservar la intimidad o asuntos particulares lejos de aquellos que no forman parte de la asociación.

Pero, de inmediato surge la pregunta: Si buscan ser mejores personas, ¿por qué no dan la posibilidad a todos? La respuesta es simple. La masonería es una institución iniciática, es decir que no basta la voluntad del interesado, sino debe sumarse el interés de los miembros en escoger a esa persona. ¿Cuál sería la escala para decir sí o no?

La Masonería es una organización esencialmente formativa de un mejor ser humano. Para el logro de esta empresa se necesario que el o la interesada posea un nivel mínimo de educación que le permita la comprensión y desarrollo del pensamiento abstracto. Esta cualidad es imprescindible pues toda la doctrina masónica se expresa por medio del estudio simbólico.

El estudio de los símbolos y los rituales no son meramente formales, o una repetición mecánica, una especie de rutina o mera costumbre. Por el contrario, cada nueva reunión produce un efecto en el interior del ser humano que lo transforma, permitiéndole el crecimiento interior. Así, el rito y el símbolo son la representación de ideas que se esconden detrás de símbolos con apariencia formal.

Los rituales de cada grado deben ser estudiados en tres niveles. Primero: un estudio literario, directo, del texto con su significado corriente, lo que podríamos definir como el sentido exotérico del ritual. Segundo: Por medio del significado simbólico de los términos que figuran. Tercero: una lectura esotérica para consolidar su mensaje en la mente de cada iniciado y llevar a la práctica diaria.

El simbolismo masónico no es solamente de carácter teórico y especulativo sino también práctico y operativo. El símbolo actúa en el interior cada uno pero sólo en la medida de lograr su compresión. Tiene el poder de actuar en la vida cotidiana con profunda acción transformadora.

El trabajo especulativo que tiene el iniciado gira en torno al estudio, comprensión y explicación de los símbolos que se mencionan en el ritual, a modo de pasar al estadio operativo con la incorporación del símbolo a la vida cotidiana. Cuando logren percibir la realidad sin la venda de la ignorancia, superstición, fanatismo y ambición, es cuando la luz masónica ha llegado.

La misión principal es enseñar la ley de evolución y progreso. No es posible hallar una verdadera interpretación de la Masonería sino se relaciona su sistema, estrechamente con el proceso evolutivo de la humanidad.

Todo en ella gira en torno de un progreso gradual de la oscuridad a la luz y todo lo que la luz trae aparejado. Sus ceremonias se caracterizan por viajes circulares, indicando ciclos evolutivos de oriente a occidente y de occidente a oriente, o sea de la oscuridad a la luz. Para cada grado simbólico tiene pasos progresivos hacia el oriente de la luz.

La Masonería muestra, simbólicamente, el drama de la evolución humana. Muestra el objetivo de realización del individuo; enseña el camino del crecimiento espiritual y las leyes a que obedece este crecimiento. Empero tenemos que recorrerlo palmo a palmo; el progreso depende de nosotros.

Este es un camino de experiencias que nadie puede vivir por nosotros. No tiene atajos, requiere el roce de la vida que ningún libro o maestro puede otorgarnos. A diferencia de todos los otros seres en el mundo material, el hombre es el único que tiene la capacidad para tomar su evolución en sus propias manos. De ahí su posibilidad de autorrealización. El puede acelerarla o retardarla. Pero sea cual fuere su duración, tiene que pasar, indefectiblemente, por las tres etapas del proceso natural de la síntesis que caracteriza el proceso evolutivo:

1) la siembra de la semilla
2) su germinación y crecimiento
3) su fructificación como resultado de la fusión o unión de dos polaridades.

Los límites fijan los principios básicos de estos tres grados evolutivos. Tratándose de una evolución en conciencia, este proceso va encaminado a la adquisición del elemento más valioso y más importante para el hombre y para la masonería: ¡La Luz! (conocimiento) Aquello que se conoce como la luz de la conciencia, o del conocimiento, una síntesis emergente de las experiencias vividas.

Tratándose de cualquier tipo de evolución, es indispensable la existencia de grados sucesivos de realización. Efectivamente, en lo que concierne al desarrollo de la luz de la conciencia en los seres humanos, éste consiste en tres etapas, comprendidos en el sistema masónico por sus tres grados simbólicos.

La masonería nos ofrece ayuda y guía para que nos volvamos cada día más conscientes de que nada puede detener el impulso que motiva el progreso humano en su peregrinaje de la oscuridad a la luz, de la irrealidad a la realidad, y de lo perecedero a lo imperecedero.

Para entender qué hacemos en nuestras logias no basta leer los títulos que se publican sobre nuestras actividades, es insoslayable vivirlo. Si lo anterior no es preferido, tengan presente que nada de lo que hacemos es vano o fortuito. Si así les parece, si los creen sin fundamento, es sólo porque la superficialidad de sus costumbres aún impide la visión.

La Biblia, Hiram y la Serpiente

Recurrí a la Biblia para buscar a los antepasados de Hiram, el arquetipo de maestro masón, pero que quede claro que el aborde a este libro es con ojos filológicos, filosóficos, simbólicos y alegóricos. Jamás se me ocurriría pensar que sus textos fueron inspirados y elaborados bajo el dictado de algún dios. Ninguno de sus libros fue revelado. ¿Por quién, además? Esas páginas no descienden del cielo, como tampoco las fábulas persas o las sagas mesopotámicas que aparecen en él.

El Antiguo Testamento no es tan antiguo como lo afirma la tradición. Yahvé no dictó nada a nadie, y menos en una escritura desconocida en esos tiempos. La Biblia, que no es más que un conjunto de textos, según su propia etimología, fue compuesta en varios procesos de amalgamas de fuentes originalmente separadas, o por añadidos de fuentes originales, realizados por varias o numerosas manos, quizá durante un largo periodo, pero no es preocupación de este autor la datación de aquella.

La parte de la Biblia que hoy conocemos como Antiguo Testamento es un conjunto de una cuarentena de libros que pretende recoger la historia y las creencias religiosas del pueblo hebreo que, aglutinado bajo la nación de Israel, apareció en la región de Palestina durante el siglo XIII a.C. Los análisis científicos han demostrado que buena parte de los libros legislativos, históricos, proféticos o poéticos de la Biblia son producto de un largo proceso de elaboración durante el cual se fueron actualizando documentos antiguos, añadiéndoseles datos nuevos e interpretaciones diversas en función del talante e intereses de los nuevos autores/recopiladores.

De este proceso provienen anacronismos tan sonados como el del libro de Isaías, profeta del siglo VIII a.C., donde aparece una serie de oráculos fechables sin duda en el siglo VI a.C. (dado que se menciona al rey persa Ciro); la imposible relación de Abraham con los filisteos (descrita en Gen 21,32), cuando ambos están separados aún por muchos siglos de historia.

La Iglesia católica oficial, así como sus traductores de la Biblia, sostienen que todos los textos incluidos en el canon de las “Sagradas Escrituras” han sido escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo, y son, por tanto, obra divina. Tienen a Dios por autor principal, aunque sean al mismo tiempo obra humana, cada uno del autor que, inspirado, lo escribió. Más información al respecto lo encontrarán en Mentiras fundamentales de la Iglesia católica. Ediciones B. Barcelona, 1997, o en el iracundo ensayo de Fernando Vallejo, La puta de Babilonia. Planeta, Buenos Aires, 2007.

Nos cuenta el libro primero de Reyes que Hiram, el fundidor de Tiro, era hijo de una viuda de la tribu de Neftalí. En otro libro, el segundo de Crónicas, relata que el mismo personaje es hijo de una danita. También el libro nos cuenta que esas dos tribus hebreas fueron las que volvieron al Becerro de Oro y renunciaron al elaborado por Moisés. Según la tradición hebrea, el estandarte de la tribu de Neftalí es una serpiente, y particularmente considero que esto pudo suceder por la herencia hebrea en Egipto, pues la tradición bíblica indica que Neftalí era el hermano elegido de José para representar a la familia del faraón. También la tribu de Dan, según el relato bíblico, representaba a la serpiente, y entre los hijos de Jacob era el hijo que debía juzgar.

A los autores del Antiguo Testamento no les agradaban los danitas, a los que llamaban serpientes (Génesis 49:17). Sin embargo, adoptaron a Dani-El o Daniel, un dios fenicio, y lo transformaron en un profeta hebreo. Sus poderes mágicos eran como aquellos de los danitas que emanaban de la diosa Dana y sus serpientes sagradas. Daniel no era un nombre de persona sino un título. Los judíos habrían realizado un sincretismo entre las creencias de la India, Egipto y Fenicia.

De acuerdo con el libro de las Crónicas, este hijo de Dan, Hiram, era un hombre muy ingenioso y con gran habilidad para el trabajo con la plata, el oro, el latón y la piedra. También disponía de ciertas herramientas que podían perforar la piedra. Se decía que en la construcción del Templo no se habían empleado hachas, martillos o herramientas de hierro. Entonces, ¿cómo se construyó, al menos, simbólicamente?

En el Éxodo se pide a Moisés que levante un altar al Señor sin utilizar herramientas: parece emplearse aquí el mismo simbolismo que en el Templo. De acuerdo con las enseñanzas rabínicas, la prefabricación del Templo de Salomón la llevó a cabo el Shamir, un gusano o serpiente gigante que podía cortar la piedra.

Se cuenta que Naga (asociado a la serpiente) escapó de su país llevándose consigo la sabiduría de la arquitectura. La asociación de lo esotérico y los principios de la autoiluminación manifestados en el simbolismo arquitectónico dieron, eventualmente, origen a la Masonería moderna.

Los “dioses arquitectos” como Thoth o Hermes se encuentran fuertemente asociados a la sabiduría de la serpiente. Otras referencias también asocian el Shamir a la serpiente, tales como el Testamento de Salomón.

La visión gnóstica de la serpiente y del papel que juega al inducir a Eva a tomar el fruto del árbol se expresa por medio de un juego de oposiciones. Teniendo en cuenta que es la serpiente la que convence a Adán y Eva a que prueben el fruto del conocimiento y, por tanto, que desobedezcan a su creador, ella se convierte en un símbolo de redención. Se trata del primer éxito del principio trascendente frente al principio del mundo, el cual está interesado en impedir que el hombre adquiera conocimiento y se convierta en el huésped intramundano de la luz. Este acto de la serpiente determina el comienzo de la gnosis en la Tierra, en la cual, por medio de su origen, se convierte en una forma de oposición al mundo y a Yahvé, siendo sin duda una forma de rebelión.

Más de un movimiento gnóstico derivó su nombre del culto a la serpiente: Ofitas, del griego ophis; Naasenos, del hebreo nahas, recibiendo el grupo en su conjunto el nombre Ofítico. Un ejemplo de este culto lo tomo del relato sobre los Peratas de Hipólito: “La serpiente universal es precisamente el sabio oráculo de Eva. Este es el misterio del Edén; este es el río que fluye del Paraíso; este es el signo con el cual fue marcado Caín. Caín es aquel cuya ofrenda no fue aceptada por el dios de este mundo, quien en cambio recibió el sangriento sacrificio de Abel, pues el dueño de este mundo se deleita en la sangre. Esta serpiente es la que en los últimos días, en tiempo de Herodes, ha aparecido bajo la forma de hombre…”.

Este optar por el “otro”, por lo que tradicionalmente se considera infame, constituye un método herético, algo mucho más serio que un mero y sentimental tomar partido por el más débil.

La figura del Caín, cuyo nombre fue utilizado por una secta gnóstica (los cainitas) es solo el ejemplo más prominente del funcionamiento de este mundo. En la construcción de una serie completa de estos pares de opuestos, que se extiende a través del tiempo, se opone concientemente a la visión oficial, una visión rebelde de la historia en su conjunto. La alianza con Caín crece y abarca a todas las figuras bíblicas que han sido “rechazadas”.

El culto a la serpiente
Tal vez la serpiente sea el animal simbólico y emblemático que más ha desempeñado un papel importante en la mitología y en el simbolismo de casi todas las culturas. El Sol, el Universo, la eternidad, Dios, el mundo, en todas las grandes concepciones del hombre de las primeras edades, ningún animal ha disfrutado de tanta estima, ni ha sido más constante y diversamente empleado en el lenguaje metafórico que la serpiente.

Un ejemplo muy importante de su culto lo tenemos con el mismo Moisés que, condolido de los males que afligían a su pueblo, subió a la cima del Sinaí para implorar a Yahvé que acudiera en su favor. Concluida su plegaria, observó que a corta distancia del sitio en que se hallaba yacía una serpiente muerta al parecer. A poco sobrevino otra serpiente, que amparándose en la primera, la arrastró contra unas hierbas de euforbio que crecían en abundancia en aquel lugar, a cuyo contacto el desfallecido reptil recobraba instantáneamente sus perdidas fuerzas. Moisés vio en esto una revelación de Yahvé, y apresuradamente fue a coger buena provisión de aquella salutífera hierba; bajó entre los suyos y la aplicó a los enfermos, que curaron sus heridas en el acto. En conmemoración a este acto, instituyó la Serpiente de Bronce, de la que nos habla la Biblia, para recordar a los hebreos el poder y las inagotables bondades del Eterno.

Así, la serpiente es el símbolo de la vida que se desprende del pasado y sigue viviendo. El poder de la vida hace que la serpiente se desprenda de su piel para volver a nacer. A veces, también es representada por un círculo comiéndose la cola, símbolo arcano de la alquimia llamado Ouroboros.

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La laicidad pierde una batalla en Francia

La revista Le Nouvel Observateur, publicada este 3 de enero, y el diario francés Liberación, del 4 de enero, realizan una entrevista realizada a Jean Michel Quillardet, Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, en el que hace una clara referencia a las consecuencias de la última visita del presidente Sarkozy al Vaticano y, más concretamente, a las declaraciones realizadas ante los medios de comunicación sobre el tema de la religión en la república.

Entendamos donde dice república se habla de la democracia misma. El problema que se plantea en el momento actual para el modelo de laicismo auspiciado desde principios del siglo XX en Francia tiene trascendencia para todas las democracias occidentales.

Los artículos fueron publicados en español en el blog de mi hermano Ricardo Fernández. Es importante tener en cuenta este sigiloso avance de la religión sobre la república para evitar caer en errores del pasado y garantizar a las generaciones futuras el desarrollo ciudadano sin ataduras.

Jean Michel Quillardet es el gran maestre del Gran Oriente de Francia (GOF), que se presenta como “la primera obediencia masónica francesa” con 50.000 miembros. El GOF ha expresado recientemente su inquietud en un comunicado a raíz de las declaraciones realizadas por Nicolás Sarkozy el 20 de diciembre en su visita al Vaticano, reprochándole su “voluntad de presentar el hecho religioso como constitutivo de la identidad política y ciudadana, lo que podría conllevar una seria inflexión en el modelo republicano francés”. Jean Michel Quillardet se explica.

¿Qué es lo que más le molesta en las declaraciones de Nicolás Sarkozy?
Este concepto de “laicismo positivo” que quiere que las religiones sean en adelante consideradas como una ventaja y que sea necesario buscar un diálogo con ellas, abre una brecha inquietante en el pacto republicano y laico. Es la primera vez que un presidente de la República establece esta nueva concepción de las relaciones entre el Estado y la religión.

En una sociedad tan materialista como la nuestra ¿no tiene la gente una necesidad de encontrar un sentido a su vida que debería ser tomado en cuenta?

La búsqueda de ese sentido no pasa por fuerza por las religiones. Me sorprende mucho que Nicolás Sarkozy diga que “la moral laica corre el riesgo de agotarse (en sí misma) o de convertirse en fanatismo en tanto que no está ligada a una aspiración que colme la aspiración al infinito”. Detrás de eso hay una ideología muy americana.

Las posiciones de Sarkozy son conocidas, ya las había expresado en La República, las Religiones, la Esperanza (ed. Cerf, 2004)…

Durante la campaña presidencial Nicolás Sarkozy evitó la cuestión de la modificación de la ley de 1905, sobre la separación de las Iglesias y el Estado, y el informe Machelon (encargado por Sarkozy, preconizaba un retoque de este texto legal). En este momento, intuimos que algo se está preparando.

¿Qué es lo que le lleva a decir eso?
Michèle Alliot-Marie (Ministra francesa del Interior) nos recibió el 3 de diciembre y nos dijo que, en el informe Machelon, “hay algunas ideas interesantes”. Está comprobando si es posible hacer pasar a las asociaciones del estatuto “de culto”, que prohíbe toda subvención pública, al estatuto “cultural”, que las permite. Jean Pierre Raffarin (Primer Ministro en el segundo período presidencial de Chirac) también declaró en una entrevista en Figaro que “habría que completar la ley de 1905″. Le hemos pedido una reunión al presidente de la República; veremos si nos recibe.

Ustedes se oponen a toda modificación de la ley de 1905, pero entonces ¿cómo se ayudará a los musulmanes a superar su retraso en lo referente a lugares de culto?

Los dos primeros artículos (de la ley de 1905) según los cuales “El Estado no reconoce ni sostiene económicamente ningún culto”, y “el ejercicio de los diferentes cultos es libre”, no son modificables. Sin embargo no somos hostiles a los contratos enfitéuticos de muy larga duración, ni tampoco a la creación de la Fundación para obras del Islam (creada el 16 de octubre, está principalmente destinada a financiar la construcción de mezquitas).

Aparte del Gran Oriente de Francia, pocos grupos organizados se han alzado contra las intenciones del presidente de la República…

François Bayrou, que ha estimado que el concepto de “laicismo positivo” avanzado por Nicolás Sarkozy “pone en cause la concepción del laicismo republicano” y favorece el retorno de la religión “opio del pueblo”, y François Hollande, han protestado.

“UNA DERROTA DE LA REPÚBLICA”
Le Nouvel Observateur.- En el Vaticano, Nicolás Sarkozy ha hablado de “las raíces cristianas de Francia” y ha evocado “la contribució de la Iglesia católica para iluminar nuestras elecciones y construir nuestro futuro”. ¿Es esto lo que le ha impresionado?

Jean Michel Quillardet.- Estamos preocupados y profundamente heridos por su voluntad de reintroducir la moral religiosa en el seno de la sociedad; por sus declaraciones virulentas sobre la moral laica que podría, según él, conducir al fanatismo; sobre la imposibilidad de vivir sin esperanza, y también sobre las raíces cristianas de Francia. Es una visión simplista de la historia. Nadie niega que Francia tenga raíces cristianas. Pero hay que distinguir entre el cristianismo y la Iglesia católica, que siempre ha sido partícipe del absolutismo político y religioso, y recordar también nuestras raíces en la cultura griega, en el humanismo del Renacimiento y, sobre todo, en el pensamiento que surge con el Siglo de las Luces, que enuncia la libertad absoluta de conciencia. Nos sentimos heridos al escuchar decir que un no creyente es marginal y de ver así su posición intelectual relegada a un segundo plano. Pienso que incluso algunos cristianos, como François Bayrou, no pueden hacer otra cosa que sentirse golpeados con este tipo de afirmaciones. Y bueno, ¿qué significa este “laicismo positivo”? El “laicismo positivo” es el “laicismo sí, pero”. Es una regresión todavía más grave si se tiene en cuenta que viene de un jefe de Estado. Desde De Gaulle a Chirac, nunca habíamos oído semejantes discursos en toda la historia de la V República, ni visto a un jefe de Estado tener una práctica tan ostenta de su culto. Nos encontramos una vez más ante la manipulación de los símbolos. Todo esto nos resulta extremadamente peligroso para el pacto republicano que permite a cada uno vivir con su fe o sin ella.

N.O. - Sarkozy ya había expresado, siendo ministro del Interior y en su libro ” La República, las religiones, la esperanza”, su deseo de hacer evolucionar la ley de 1905.

J.-M. Quillardet.- Nos alarmamos mucho con ocasión de la publicación del informe Machelon que preconizaba principalmente la financiación de los lugares de culto por los municipios y que implicaba abrir una importantísima brecha en la ley de 1905. Pero durante la campaña presidencial, Nicolás Sarkozy retiró este tipo de cuestiones y creímos haber ganado la partida. Este discurso pronunciado con firmeza elimina toda duda sobre cuáles son sus intenciones. Recordemos también que, en el cuadro de la reforma de las instituciones, el presidente ha propuesto que las grandes corrientes espirituales estén representadas ¡en el seno del Consejo Económico y Social! Forma parte de la ideología, un verdadero proyecto político que inscribe al liberalismo y a la religión en el corazón de la sociedad, como elementos indispensables de las buenas costumbres. Ya hemos percibido las consecuencias en los barrios de las afueras de las ciudades, donde los poderes públicos hacen llamamientos a los imanes para apaciguar las tensiones. Estamos ante una derrota de la República. La única identidad que ha de interesar al político, es la ciudadanía. Cuando se dirige, no ya a los ciudadanos, sino a los católicos, a los judíos, a los protestantes, y encima privilegiando a algunos, se cambia completamente la naturaleza del régimen republicano.

N.O.- ¿Contempla Ud. la posibilidad de un deslizamiento hacia un laicismo a la americana?

J.- M.Quillardet.- Desde luego, nos encontramos con la idea tocquevilliana según la cual la democracia no puede dejar a un lado la religión -y para Tocqueville se trata ya de la religión cristiana-. Pero el laicismo a la americana, es Bush que pronuncia sin cesar discursos en el nombre de Dios, es un presidente que jura sobre la Biblia. ¿Vamos a volver a esos? Corremos el riesgo de dividir otro poco más a la nación. Se nos dirá que no se va a tocar la ley de 1905, pero nuestro temor que se transforme completamente su espíritu valiéndose de medidas técnicas reglamentarias, abriendo la posibilidad de hacer pasar a las religiones de un estatuto de culto a uno cultural, por ejemplo. Estamos en el camino de la destrucción de cierta idea de la República. Los franceses siguen muy ligados al laicismo y el presidente cometería un grave error queriendo atacarlo.

La fuerza de la ilustración

El mundo entero admite hoy que la propagación de los principios masónicos durante el siglo XVIII preparó una profunda transformación en todo el mundo, constituyendo las bases sobre las cuales se liberaron los pueblos del mundo y se instala la democracia. Estos principios de fraternidad obrando en la construcción del bien humano, con el objeto de que cada uno de sus miembros se vuelva constructor del edificio social, dio lugar a un vasto movimiento cultural extendido por toda Europa con el nombre de Ilustración.

A lo largo de los siglos XVI y XVII, Europa se encontraba envuelta en guerras de religión. Cuando la situación política se estabilizó tras la Paz de Westfalia y el final de la guerra civil en Inglaterra, existía un ambiente de agitación que tendía a centrar las nociones de fe y misticismo en las revelaciones individuales como la fuente principal de conocimiento y sabiduría. En lugar de esto, la Era de la Razón trató entonces de establecer una filosofía basada en axiomas, como base para el conocimiento y la estabilidad.

Este objetivo alcanzó su madurez con la ética de Baruch Spinoza , que exponía una visión panteística del Universo basada en la idea de que Dios y la Naturaleza eran uno, expresada magníficamente en su ensayo Ética demostrada según el orden geométrico (1677). Esta idea se convirtió en el fundamento para la Ilustración, desde Newton hasta Jefferson.

La Ilustración estaba influenciada en muchos sentidos por las ideas de Pascal, Leibniz, Galileo y otros filósofos del periodo anterior. El pensamiento europeo atravesaba por una ola de cambios, ejemplificados por la filosofía natural de Sir Isaac Newton, un genio matemático y físico brillante. Las ideas de Newton, que combinaba su habilidad de fusionar las pruebas axiomáticas con las observaciones físicas en sistemas coherentes de predicciones verificables, proporcionaron el sentido de la mayor parte de lo que sobrevendría en el siglo posterior, tras la publicación de su Philosophiae Naturalis Principia Mathematica.

Estos precedentes de la Ilustración en Inglaterra, a fines del siglo XVII, fuerzan el movimiento iluminista que se considera francés. Desde Francia, donde madura, se extiende por toda Europa y América y renueva especialmente las ciencias, la filosofía y la política. Sus aportaciones han sido más discutidas en el terreno de las artes y la literatura.

Este movimiento constituyó el nuevo sistema filosófico masónico que propone ilustrar, con la luz de la humana razón, la realidad toda, combatiendo los errores y prejuicios que se atribuían en la Edad Media; sin embargo la idea dogmática de dios no ha muerto.

Diana Cohen Agrest, doctora en filosofía y autora de Inteligencia ética para la vida cotidiana, sostiene, en una nota publicada hoy en el diario La Nación, de Argentina que la expresión “Dios ha muerto”, en el siglo XXI, es una verdad a medias, pues, asegura, asistimos tanto al aparente ocaso de una constelación de valores que sostuvieron durante dos milenios a Occidente como al renacimiento de las religiones que el adagio nietzscheano condenaba al ostracismo.

Lo cierto es que más que una premonición, “Dios ha muerto” es una prueba irrefutable de los laberintos de la historia. Porque una vez que los ideales de la Ilustración invitaron a erradicar, en términos del célebre David Hume, “los males de la superstición”, las religiones –para unos, opio del pueblo; para otros, gracia divina– persisten más vigorosas que nunca.

Y es comprensible que así sea: en la medida en que el hombre se sabe vulnerable ante las fuerzas de la naturaleza y de los otros hombres, la apertura hacia la divinidad es un consuelo para los males presentes, un asilo místico donde la fragilidad de la experiencia humana encuentra un cobijo y donde la promesa de otra vida le otorga sentido a la actual.

Distantes de todo fundamentalismo, los ideales de la Ilustración continúan vigentes en la búsqueda de la libertad de conciencia y de expresión, en el derecho a la seguridad ante la arbitrariedad del poder, en la protección de la esfera privada y en la promoción de la libertad de asociación, cuyo fin es construir una ciudadanía según el modelo de la representación. El modelo de los derechos humanos condensa, a modo de desiderátum, el anhelo de las sociedades imperfectamente democráticas construidas sobre la base del disenso y de la denuncia. Y aun cuando no se hayan abolido la esclavitud o el hambre –porque hay mujeres, hombres y niños esclavos; porque hay mujeres, hombres y niños con hambre–, en esas sociedades se reconoce la índole nefasta de la práctica de la esclavitud y la inequidad de las hambrunas. Y hasta se lucha por su erradicación.

Al fin de cuentas, confrontados a lo que algunos llaman el desencanto del mundo, y a sabiendas de que la realización del proyecto ilustrado lleve más tiempo, le invito a instaurar sus principios, en un ejercicio perpetuo consagrado al respeto de la dignidad humana.

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Crece la equidad de género en la Masonería

La corriente masónica mixta está de parabienes. Leemos en el blog de mi hermano Victor Guerra que “El tema de la mixtidad, o sea la presencia de las mujeres en las logias del Gran Oriente de Francia (GOdF), está trayendo a maltraer a casi todos, a unos porque les ha entrado las prisas por situarse en la vanguardia de la lucha feminista para que las mujeres ocupen un espacio entre las columnas masónicas. Entre cuyas fuerzas está la Logia Combat que es la que está con el Tour de forcé a la Obediencia en este caso el GOdF. Otros, creo que la mayoría de los masones del GOdF y de las Logias que están federadas en esta Obediencia, nos inclinamos por dejar margen, y ver como se van tratando y desarrollando los temas relacionados con este paso tan importante, y como no, observar como se van posicionando las logias con más madurez y fuerza, y peso en la organización”.

Aunque el tema de la mixticidad continúa en las mismas tablas de siempre, un 40% favorable frente al 60% que la rechaza, el actual presidente del GOdF, Quillardet, no pierde la esperanza de que el debate se abra paso dentro de las logias y en cualquier momento esa proporción deje de se tal, y permita dar un paso adelante. Este cuadro lo relata Víctor en una crónica sobre el último congreso del GOdF.

La Masonería ofrece ayuda y guía para que nos volvamos cada día más conscientes de que nada puede detener el impulso que motiva el progreso humano en su peregrinaje de la oscuridad a la luz, de la irrealidad a la realidad, y de lo perecedero a lo imperecedero. Es un despropósito ser masón y no preocuparse por estos temas, que son individuales y a la vez colectivos.

Ella es una institución universal, esencialmente ética, filosófica, iniciática y progresista. Tiene por principio la libertad absoluta de conciencia y la fraternidad humana. Constituye el centro de unión para los hombres de espíritu libre de todas las nacionalidades y credos. Como institución docente formativa tiene por objeto el perfeccionamiento del hombre y de la humanidad. Promueve entre sus adeptos la búsqueda incesante de la verdad, el conocimiento de sí mismo y del hombre en el medio en que vive y convive, promueve el estudio de la moral universal, de las ciencias y las artes para alcanzar la fraternidad universal del género humano.

Ante estas definiciones, los hermanos de obediencias masculinas deben ampliar sus fronteras de inclusión, hacer honor al lema “libertad, igualdad y fraternidad” y permitir legalmente la participación de la mujer en sus trabajos, bajo lo mismo derechos y obligaciones que los varones. Hoy en el mundo occidental, y cada vez más en el resto del mundo, la presencia y la participación de la mujer se consolidan en todos los ámbitos, y cada vez más se entiende, a pesar de lo difícil de la transición, que el mundo se construye a partir de las dos columnas humanas sobre las que se asienta el futuro: el varón y la mujer, con sus diferencias y complementariedades, porque ambos por igual forman parte de aquello más grande que es la humanidad

El nacimiento de la mixticidad
Cuando surgió la Masonería especulativa, o moderna, en el siglo XVIII, la mujer no estaba económica, social, ni políticamente emancipada, y las Constituciones de Anderson de 1723 que dieron el puntapié inicial de la Francmasonería Moderna no las tuvieron en cuenta por ese motivo.Tal vez porque su redactor, James Anderson, además era pastor anglicano, y esa doble condición pudo haber pesado por los prejuicios religiosos de la época.

Pero hacia 1865, León Richer, Venerable Maestro de la logia Mars et les Arts, pudo conocer muy bien las capacidades de María Deraismes cuando ambos impulsaron y sostuvieron Le Droit des Femmes a partir de 1869.

Aquella revista fue órgano de expresión de una consistente red para la emancipación de las mujeres y su incorporación a la ciudadanía de pleno derecho. Ambos fundaron, en 1882, la Ligue pour le Droit des Femmes.

El espacio privado rompía sus barreras y se buscaba la incorporación paulatina de las mujeres a los espacios públicos. El abanico se abría de manera integral desde la igualdad ante la ley moral, el derecho, el trabajo y la vida política. Se decían en aquellos medios consignas tales como: “La aristocracia de sexo no es más justificable que la aristocracia de sangre”.

María Deraismes paralelamente fue interviniendo como conferencista en tenidas blancas convocadas por el Gran Oriente de Francia. Su palabra clara, su fuerza en la expresión y su inteligencia despierta desgravan argumentos que habían logrado granjearse el aprecio de no pocos hombres masones.

El 14 de enero de 1882, María Deraismes atravesó los umbrales del espacio sagrado, masónico. La logia Les Libres Penseurs du Pec hizo posible ese paso trascendente. Ella expresaba reflexiones como las siguientes en el banquete que siguió a su iniciación, en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado: “La puerta que habéis abierto no se cerrará detrás de mí, y toda una legión me seguirá. Habéis dado una prueba, mis hermanos, de sabiduría y energía. Para vosotros un prejuicio está vencido. Sin duda sois una minoría, pero una minoría gloriosa, a la que pronto deberán adherirse la mayoría de las logias. La presencia aquí de hermanos eminentes que han tomado parte es para mí un seguro de garantía”.

Quedaba, sin embargo, todavía un largo camino que recorrer. Les Libres Penseurs de Pec poco después entraron en sueños. Georges Martin había asistido a la iniciación de María Deraismes, y se comprometió a fondo para hacer posible que aquel paso continuase.

Hubo de arrostrar numerosas dificultades dentro de la Masonería, que persistía en ahondar una tradición exclusivamente masculina. Sus gestiones por diferentes talleres de la Gran Logia Simbólica Escocesa para que alguna afiliase a María Deraismes no dieron el fruto deseado. Reconocer los derechos de ambos sexos dentro de las logias era para él “realizar el derecho humano”.

Georges Martin no pudo contar ni con su propia logia La Jérusalem Ecossaise. La única salida posible era fundar una nueva Obediencia.

El 14 de marzo de 1893, María Deraismes, en el local 45, rue des Sèvres en París, la casa de María Béquet de Vienne, comenzó su trabajo iniciando y conduciendo posteriormente hasta el grado tercero a mujeres que venían teniendo una fuerte presencia pública y muy próximas algunas a sus actividades por la emancipación de las mujeres, la atención a la infancia y a las clases desposeídas.

El 1 de abril se produjo la afiliación de Georges Martin. El 4 del mismo mes de 1893 se forma la estructura principal para Le Droit Humain. Fue la última obra de María Deraimes: la gran luchadora falleció el 7 de febrero de 1894.

El arraigo, el crecimiento y la expansión de Le Droit Humain como futura potencia masónica, pese a las resistencias de la Masonería masculina, resultaron ya imparables. El 11 de mayo de 1899 quedó constituido un primer Supremo Consejo Universal Mixto. Annie Bessant, Venerable Maestra de la logia Human Duty en Londres, en el acto de su instalación explicaba:

“Si son los ingleses quienes han aportado la Masonería a Francia, son los franceses hoy quienes la devuelven regenerada a Inglaterra, completada y fortalecida por la admisión de la mujer dentro de la logia, al lado del hombre.”

A partir de 1920 se abrió una nueva etapa en el afianzamiento y la expansión internacional de Le Droit Humain. La Europa de la posguerra desplegaba nuevas energías y el sentido republicano, civil y humanista de la ciudadanía estaba ya bien cimentado, sin prejuicios por razón de sexo.

Para la época la Obediencia se reafirmaba como una institución iniciática, filosófica y filantrópica, que recogía el trabajo masónico masculino y femenino, todo ello encaminado al progreso de la humanidad. Hoy día, el Derecho Humano, con el título de Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain posee logias en todos los continentes y está presente en el Paraguay.

En conclusión, las corrientes masculinas no pueden seguir escondiéndose tras cortinas de antropología trasnochada o ideas producto de miedos y temores subjetivos. Deben dar un paso adelante que, reconozco, para muchos significará un importante cambio en sus estructuras mentales. Queramos o no, estemos de acuerdo o no, llegó el tiempo de posicionarse en este asunto que divide a la Masonería universal en dos bandos antagónicos, cuando ella pretende ser el centro de unión de la humanidad.

Reseña de “Los hijos de la Luz”

El diario ABC Color publicó la semana pasada, en su suplemento Cultural, una reseña de mi libro Los Hijos de la Luz. La nota periodística está firmada por Delfina Acosta, una de las pocas peridiostas paraguayas que trabaja en ésta área de las reseñas de libros. A continuación la nota completa.

Por mi parte, les facilito el primer capítulo del libro y si desean comprarlo, haga clic aqui. Que disfruten.

Dijo quien sabía, o sea, Sócrates, “Sólo sé que no sé nada”. Sin embargo, esta frase no puede tener más que un momento de cabida en el pensamiento del hombre (animal de costumbre, según algunos, y animal político, según otros), pues las ideas buscan la verdad, o el reconocimiento, por lo menos, de la existencia de un conflicto en el mundo y su posterior solución. Leyendo el libro (muy bueno, ciertamente) de Christian Gadea Saguier, Los hijos de la luz, el lector se halla ante un autor y una obra que van tras la interpretación de la “Iluminación” en los masones.Para Gadea Saguier, la divinidad y la resurrección de Jesús son pura fábula. Por un principio de inteligencia, duda mucho de la confiabilidad de la Biblia.

Partiendo del principio de que Cristo es algo así como un opio de la sociedad, y despojado, por ende, de todo prejuicio religioso, el autor de Los hijos de la luz entra en el terreno de la masonería medieval, la masonería moderna, los herméticos, los caballeros templarios y otras órdenes.

¿Quiénes son los hijos de la luz? Pues hay que leer el libro, señoras y señores, para introducirse en el enorme, vasto mundo de los conocimientos y las doctrinas expuestas en el texto, y acercarse a la verdad sobre los hijos de la luz. Citas y referencias de sitios de Internet, que Gadea Saguier nos propone en las muchas páginas del libro de marras, son de valiosa ayuda para una mejor comprensión del estudio crítico.

LA HORRIBLE PERSECUCIÓN
Con un hábil estilo narrativo, Christian nos cuenta que la Iglesia católica cometió atrocidades. No solamente los masones cayeron en la garras y en las persecuciones de los católicos, sino además los caballeros templarios, que inicialmente fueron llamados los pobres caballeros de Cristo. La orden de los caballeros fue fundada oficialmente en 1118; tenían los caballeros la misión de prestar defensa de los llamados Santos Lugares, que fueron después retornados a los sarracenos, hasta que en 1291, cayó el último bastión cristiano. Buscando una reconquista de los lugares santos, libres del pago de impuestos y debiendo sólo obediencia al Papa, los caballeros templarios, por esas cosas del fanatismo, la envidia y la incompatibilidad de pensamientos, fueron encarcelados y destinados a morir en la hoguera. Llama la atención la fuerza de voluntad y el estoicismo con que estos caballeros defendían sus ideas, o, si quiere, sus misterios, pues en esto de pensar, todo es muy misterioso, finalmente.

EL MAESTRO
He aquí un hecho espeluznante: Un gran maestro, Jacobo de Molay, fue tostado lentamente en la Ile de la Cité, a la sombra de la Catedral de Notre Dame de París.

¿Qué significa Maestro? Maestro le llamaban los apóstoles a Jesús. Maestro es la persona que es práctica en una materia y la maneja con desenvoltura, según el diccionario. Llegar a ser maestro, en la orden de los masones, implica, poco más o menos lo siguiente: saber observar las virtudes que condecoran al ser humano sobre la faz de la Tierra y hacerlas observar.

Jesús era el encargado de cuidar de sus apóstoles y los reprendía cuando los hallaba en falta. La masonería “procura inculcar en sus adeptos el amor a la verdad, el estudio de la moral universal, de las ciencias y de las artes. Tiende a extinguir los odios de raza, los antagonismos de nacionalidad, de opiniones, de creencias e intereses, uniendo a todos los hombres en bien de la humanidad. Impulsa a sus miembros a transformarse en elementos útiles para la sociedad”. Dicho en palabras más simples, la masonería busca, según mi versión, estar al servicio del bien propio y del bien social. Guardar estos conocimientos en tiempos pasados llevó a los masones a vivir en una suerte de clandestinidad.

Hiram, maestro de maestros, fue el masón enviado por el rey de Tiro para dirigir los trabajos del futuro Templo de Jerusalén. Hiram, según el estudio de Christian Gadea Saguier, estuvo muy ligado a la construcción del Templo; fue no sólo el artífice de una obra material, sino además el jefe, caudillo, líder o maestro de la genealogía iluminada de los masones. Murió asesinado Hiram. Así como Jesús fue crucificado. Esto nos habla de que llevar adelante una idea que cause pasiones en los hombres, o más abiertamente, en la humanidad, es motivo de apaleamientos, cepos, crucifixiones, puñaladas, destierros, traiciones, conspiraciones y fama.

Hermes, creador de la doctrina hermética, ha dejado otro legado: “Como arriba es abajo”. O sea: Lo que hay en la tierra tiene una correspondencia celestial.

Jesús, más inteligente que todos y, por eso, adorado en el mundo occidental y también oriental como Hijo de Dios, construyó la idea de la fe al trasladar la verdad en su persona.
“Yo soy el camino, la verdad y la vida…”, dijo, y con esas palabras cargó sobre sus espaldas el universo.

En fin, este libro nos lleva a pensar, como dijo Hamlet, por inspiración de Shakespeare, en estas rotundas frases: “Hay más cosas en el cielo y la tierra de las que tu filosofía cree”.

El libro nos invita a reflexionar, también, sobre la masonería instalada en el siglo que vivimos. ¿Cómo está la masonería en España? Se dice que la Segunda República que derribó al General Franco, fue nada más y nada menos que la fuerza masónica. ¿Tiene, entonces, mucho poder político? Según mi manera de interpretar las ideas y los hechos, sí. ¿Posee la masonería, esa élite cada vez más abierta a cualquier clase de hombres y mujeres, poderes relacionados con riquezas mal habidas? Pues sí.

El autor del libro escribe, ya al final casi del libro, sobre la masonería en el Paraguay. Interesante, es, ciertamente, su versión.

BREVE RESEÑA DEL AUTOR
Christian Gadea Saguier inició sus trabajos e investigaciones en la Masonería en 1996. En mayo de 2005 publicó “El misterio de los Masones”.

Mantiene el blog Los Arquitectos (losarquitectos.blogspot.com) sobre librepensamiento, laicismo, humanismo y diversos aspectos del pensamiento masónico. El sitio recibe más de 10.000 visitas mensuales y se ha constituido en un espacio destacado de Internet. Escribe para revistas masónicas en América Latina y Europa. Es editor y director de la Editorial de la Luz.

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Presentación de mi libro “Los Hijos de la Luz”

El pasado miércoles 7 de noviembre, en el auditorio de la Manzana de la Rivera, se presento mi última obra Los Hijos de la Luz. Victorio Suarez, ex presidente de la Sociedad de Escritores del Paraguay, tuvo a su cargo la presentación del volumen, editado por Editorial de la Luz. A cotinuación las palabras sobre el libro de parte de uno de los intelectuales más importantes del Paraguay.

Uno de los aspectos de menor información en el campo de la investigación histórica en Paraguay se refiere indudablemente a la MASONERÍA y tal vez otras sociedades secretas. De todos modos, hay que decir que si bien se dieron algunos efluvios de trabajos publicados los resultados fueron más bien controvertidos pues nunca faltaron apologistas y detractores en cada rincón. Sin embargo, ya en un anterior trabajo Christian Gadea Saguier ha dado muestras de sobrado valor al detallar importantes aspectos referentes a la institución masónica. En ese sentido, supo expresar su valiosa experiencia personal y conocimiento en la materia.

No ha pasado mucho tiempo para que hoy, nuevamente, Christian Gadea vuelva de manera refulgente con una nueva producción cuyo título lleva LOS HIJOS DE LA LUZ, la identidad de los maestros masones y la lucha del librepensamiento contra el dogmatismo. Sin lugar a dudas el dilatado trabajo sorprenderá a propios y extraños, pues escudriñando de manera sigilosa y depurada transita laberintos y se sumerge en las aguas profundas de la historia para exhibir desde diversos ángulos de calidez semántica un análisis minucioso utilizando interesantes herramientas interpretativas que parten desde la Biblia misma o desde la genealogía del maestro Hirán, con atrapantes secuencias de los antecedentes históricos de la leyenda, acaparada por los refucilos de las antiguas escrituras. En trece capítulos de LOS HIJOS DE LA LUZ, uno puede encontrar los contornos y también los más insospechados ingredientes que forjaron el perfil de una organización antigua que consolidada a través del tiempo el pensamiento y la acción de los grandes maestros, sigue reproduciendo de manera “justa y perfecta” una concepción filosófica y una influencia tan positiva en la amalgama espiritual de la humanidad, sin descuidar ese preponderante papel protagónico en el arte de construir materialmente el universo.

Muchas veces nuestros historiadores se niegan al sometimiento del rigorismo exigido por la investigación histórica hecho que nos priva conocer todo lo que encierran verdaderamente los temas abordados. Sin embargo en LOS HIJOS DE LA LUZ, más que nunca hay abundancia de datos, fuentes, pensamientos, estudios asimilados y, por sobre todo, un manejo bibliográfico verdaderamente gratificante que permanentemente ocupa el escenario para guiar el pulso de nuestro interés hacia otros cauces que ya señalaran importantes tratadistas. Cada capítulo del libro de Christian Gadea encierra una unidad temática que da paso de manera secuencial a los otros eslabones que permanentemente buscan debelar la identidad de los masones y la persistente preocupación de éstos de imponer y ejercer el librepensamiento para la construcción de una sociedad planetaria que se sienta beneficiada por la inteligencia y el entendimiento humano. En ese contexto en la contratapa del libro queda clara la siguiente explicación: “Trata sobre las poderosas sociedades guardianas del misterio de la luz y desmiente las versiones que confunden las ideas liberales, el afán de progreso, el culto al trabajo y la búsqueda del conocimiento, con el culto diabólico del espíritu”.

Sin lugar a dudas, el autor de LOS HIJOS DE LA LUZ, nos ofrece con un lenguaje accesible y preciso, de excelente escritura por cierto, el fruto de una larga investigación que deja en claro la posición concreta de respaldar el ejercicio de las ideas contra el dogmatismo oscurantista para que la civilización sienta en su epidermis el calor de la verdadera luz que se merece. Leer este nuevo libro de Christian es entrar en el resumen, el detalle, la existencia que ha pasado y la resurrección de numerosos hechos y personajes que incansablemente sostuvieron sus premisas en las brumas de las creencias populares, en los mundos ocultos o en la sobrehumana dimensión de héroes y deidades que transmutaron el tiempo. Y no solo es cuestión de rituales o alegorías pasadas en un universo en brumas sino también la búsqueda de la verdad bajo el amparo luminoso de aquel tres veces grande Hermes Trimegisto o el legado templario o la transmisión de la tradición oculta tan magníficamente abordado por nuestro investigador. Tal vez por eso es posible afirmar que con esta obra el autor contribuye acertadamente al esclarecimiento de la acción de la masonería sosteniendo en todo momento los antecedentes concretos de la orden.A pesar de las dificultades que se presentan en esta clase de investigación, donde generalmente las sociedades secretas y la institución masónica, actúan por razones obvias sin dejar rastros escritos, estimo que la mayoría de las existentes y que fueron recogidas por numerosos escritores e investigadores, aparecen en LOS HIJOS DE LA LUZ, hecho que nos lleva a calificar el satisfactoriamente trabajo.

Se habló y se habla mucho de la masonería. Mientras algunos invocan que se trata de una liga de hombres de bien que ejercen la filantropía, otros califican a los masones de tenebrosos conspiradores que no respetan siquiera a Dios el redentor de todo ni a la patria, engendro de judíos y cabalistas. Indudablemente, las conjeturas varían de acuerdo a los defensores y detractores. De lo que no se puede dudar es que la masonería constituyó un instrumento de importancia para la humanidad, especialmente en momentos de despegue hacia el progreso político, social e intelectual. Y así lo hizo como centro de expansión liberal de los grandes pensadores ingleses, tal como planteaba Francis Bacon en su Nueva Atlántida. Pensamiento que también influiría en Francia a través de Montesquieu y Voltaire. Los líderes de la independencia hispanoamericana bebieron también de esas aguas ya sea traída desde Inglaterra o por medio de pensadores franceses y españoles, esto constituye una de las mayores contribuciones de la masonería en la liberación de nuestros países. Aunque, como se sabe, luego del anatema papal de 1735 y las disposiciones del rey de España en 1751 contra la masonería hicieron casi imposible el ingreso de la masonería en América.

Son capítulos verdaderamente esclarecedores los que se refieren al Legado Templario y Las hijas de la luz. Por un lado se detalla el proceso de la orden de los templarios de corte militar y cristiano (fundada en 1118), que si bien fue reconocida oficialmente en 1128 por la Iglesia de Roma, no escapó a la hoguera de ésta. Aspectos resaltantes del nacimiento, auge y persecución de los caballeros templarios nos trae LOS HIJOS DE LA LUZ. En cuanto a las Hijas de la luz, es interesante analizar lo que Christian expone con notable claridad: las líneas de las logias masónicas de Inglaterra y Francia, una más cerrada, la otra más aperturista en cuanto a la participación de la mujer en la orden. Lo atrapante de cada paso que uno va dando con la lectura del libro es la fundamentación histórica de los hechos, cómo aparecen, qué connotaciones guardan y adónde apuntan indefectiblemente. Los elementos explicativos, se detallan y no flotan de manera solitaria en la imaginación, van apareadas con los hechos ocurridos, bajo la luz, generalmente, de los filósofos que iluminaron con sus faros la estructura del pensamiento humano. Nada queda realmente al azar, y desde la Biblia, Hirán, los constructores, las evocativas leyendas, el fluyo informativo, atesorado por una escritura luminosa y precisa, el autor concluye con un análisis y reflexión sobre lo que vivimos y somos hoy. Hecho que demuestra que las cosas del mundo, las creencias, las prácticas y el fervor de construir permanentemente no se disocian del espíritu de la humanidad.

Sin ninguna duda, puedo decir que Christian Gadea como escritor, investigador, librepensador, liberal y masón nos lleva a creer que él se animó a decir, ya lo dijo, sigue diciendo y, por supuesto, seguirá sin callar, metiendo en dedo en la llaga, corriendo los telones o simplemente abriendo las ventanas para que pueda pasar el sol a fin de iluminar la existencia misma en un mundo más complicado cada día y que busca respuestas. LOS HIJOS DE LA LUZ reconforta por su esencia y su alada estructura para explicar el mandil, la piedra bruta, la escuadra, el compás y la piedra pulida que tanto merecemos ALGDGADU.

¿Quién es el Gran Arquitecto del Universo?

La idea de Dios como un geometra está determina en todas las culturas. En el arte religioso cristiano de la Edad Media se representa con frecuencia la figura del Dios-Creador como geómetra, con un compás en la mano derecha con el que traza o mide el mundo.

Esta expresión era conocida ya en el antiguo Oriente Próximo y se encuentra también, con una forma algo modificada, en una carta de Clemente de Roma a los corintios: “Que el artesano del universo”, escribe, “mantenga en la tierra el número contado de sus elegidos. El nos llevó de las tinieblas a la Luz, de la ignorancia al Conocimiento”. En un himno que data de comienzos del siglo V, la iglesia de Epifanio de Salamina es calificada de “paraíso del Gran Arquitecto”.

Por dos veces por lo menos, el cristianismo presenta a Dios como el constructor por excelencia. Recordemos la visión del profeta Amos: “he aquí que el Señor estaba de pie en un muro, hecho con el nivel y, en su mano, había un nivel. Y el Eterno me dijo: ¿qué estás viendo Amos? Y yo le dije: veo un nivel. Y el Señor dijo: Pondré el nivel en medio de mi pueblo de Israel; no seguiré perdonándolo”.

La historia de Job nos proporciona un segundo pasaje bíblico donde el Dios cristiano afirma que construyó el universo con sus manos; habla con Job y, en una serie de preguntas teñidas de ironía, le muestra la distancia que existe entre Dios y el hombre.

En otra cultura religiosa monoteísta, el arte musulmán español lleva a un punto culminante el arte geométrico. El Corán prohíbe cualquier representación icónica de Alá e identifica la divinidad con “el uno”. Si se observa cualquier diseño geométrico, principalmente en los mosaicos, vemos que la combinación de las simetrías y la composición de movimientos, produce el efecto visual de que ningún motivo es singular ni más importante que los demás. Si Dios no puede ser representado como persona, sí a través de la abstracción geométrica se puede traducir la armonía de la experiencia mística. Desde ese punto de vista, Dios no aparece como geómetra, sino más bien como Geometría pura.

El poeta y dibujante británico William Blake (1757-1827), que también representó a Newton desnudo, pertrechado sólo con un compás frente a la Geometría, dibujó El anciano de los días para acompañar su poema Europa, una profecía (1794). Recupera la imagen del Dios con el compás, o también del Gran Arquitecto, siguiendo la terminología de la Masonería, muy en auge en su época.

El Gran Arquitecto del Universo, expresado habitualmente con el acrónimo GADU, es un símbolo tradicional en la masonería, cuyo contenido, interpretación y relevancia varían según la corriente masónica de que se trate.

Para determinadas corrientes, el GADU representa al Ser Supremo cuya creencia e invocación en la práctica del rito son imprescindibles. Para otras corrientes de la masonería, establecer la condición de la creencia en un Ser Supremo supondría limitar la libertad de conciencia de sus miembros, por lo que no les exigen profesar ningún tipo de creencia.

Los masones, como individuos, somos en todo caso libres de darle el contenido que mejor se ajuste a nuestras creencias. Como todos los símbolos, proporciona un marco, pero su interpretación concreta corresponde a cada cual.

Muchos hermanos consideran el símbolo GADU como Principio Creador, dinámico por excelencia, organizador del Universo, la ley que rige la materia, donde los hombres no pueden percibir nada más que las manifestaciones sensibles; en este caso, el Universo visible, donde él es el Principio conductor y conservador, es la Divinidad en estado de manifestación.Otros lo entienden como el organizador, el ordenador, el geómetra, la fuerza ordenatriz que lucha contra el caos y lo sustituye por la armonía, es decir, como un principio generador de orden.El símbolo del GADU no está unido a ninguna creencia, expresa, por consiguiente, la fe del masón en la total libertad de conciencia. Se sitúa de una forma natural en el cuadro de la iniciación sobre un plano ideal trascendiendo al caos, exaltando los valores espirituales más altos, dando el gusto por lo sagrado y conduciendo el viaje hacia lo invisible

Hay por último masones que, prescindiendo de cualquier enfoque trascendente, identifican al GADU con la sublimación del ideal masónico o que lo interpretan desde una perspectiva panteísta o naturalista.

Para la masonería teísta y deísta, el GADU representa al Ser Supremo, un principio masónico que en esta corriente se considera esencial, por lo que la creencia en él y su invocación en la práctica del rito es imprescindible. En efecto, para algunos, el GADU, y más concretamente su interpretación del mismo, sería la esencia misma que daría sentido (y regularidad) al trabajo y la existencia de la masonería.

Para la masonería liberal o adogmática, exigir el principio de creencia en un Ser Supremo supone establecer un límite a libertad de conciencia de sus miembros que se contradice con los principios masónicos, por lo que ni la creencia en el GADU ni su invocación debe establecerse como norma.

El marco de interpretación empieza a estrecharse desde el momento en que dicha figura, más que un símbolo de explicación, comienza a tornarse en una figura de adoración: “adora al Gran Arquitecto del Universo” o glorificación “A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo”. Muchos francmasones consideran que el GADU es a igual a Dios, el creador que determina a su voluntad los planos de la existencia.

Desde posiciones teístas, comienza a atribuirse a este Gran Arquitecto, potencias propias del dios de las religiones monoteístas, así se expresa en algunos ritos “si es así que el Gran Arquitecto te lo premie y si no que te lo demande”, cuya verdad nos ha sido revelada mediante el Libro de la Ley “Sagrada”. Bajo esta concepción, el GADU no es otra cosa que Dios mismo, el verdadero y único Dios que habló a Noe, cualquiera que sea el nombre que le dan las distintas confesiones, Jesús, Jehová o Alá. Se trata aquí de una tolerancia ecuménica, pero siempre dentro del marco del teísmo.

La frase “Dios utiliza siempre procedimientos geométricos”, se atribuye a Platón. Los griegos pensaban que este conocimiento seguro lo proporcionaban las matemáticas, porque según ellos, las relaciones matemáticas jamás cambiaban. Incluso para poder aprender de filosofía había que saber antes matemáticas, esto se deduce del cartel fijado en la entrada del centro intelectual de esa época, la prestigiosa Academia de Platón, el cual decía “Nadie ingrese aquí si ignora la geometría”.

Es precisamente a partir de esta rama de la matemática, cuando Euclides formula los principios de su geometría en el libro Los Elementos, que se comienza a pensar que se había encontrado la verdad absoluta de la creación, las leyes que Dios había inventado para que gobernaran la naturaleza. Transformándose este descubrimiento en una de las piedras angulares del pensamiento humano desde los primeros griegos hasta el siglo XIX.

La geometría original de Euclides tuvo sutiles influencias sobre otras áreas del pensamiento humano. Sirvió de base a toda la composición arquitectónica y artística, a toda la navegación y la astronomía. En el campo de la ciencia subyace en los pilares de la obra de Newton sobre el movimiento y la gravitación. Sus famosos Principia, que aparecieron hace trescientos años, se presentan a un observador cualquiera como un gran tratado de geometría, ya que Newton era un maestro en la aplicación de la geometría a la descripción de la naturaleza. Tal maestría era el sello de un matemático del siglo XVII y XVIII. Había modelos newtonianos de gobierno y de comportamiento humano que apelaban a la certeza de sus matemáticas. Había argumentos de la existencia de Dios basados en la certeza matemática de las leyes geométricas de la naturaleza que Newton había revelado. La geometría proporcionaba a sus estudiosos un sistema de pensamiento que era absolutamente cierto porque empleaba razonamientos lógicos perfectos a partir de premisas que eran enunciados acerca de cómo se veía el mundo.

Puede discernirse el estatus especial que tenía esta geometría a través del tratamiento que le dio Kant en su sistema filosófico durante el siglo XVIII. Su sistema de pensamiento estaba unido a la inevitabilidad de la geometría euclideana. Él la daba como un ejemplo de un conocimiento sintético a priori, es decir, algo que es necesariamente verdadero. Para Kant, esta necesidad emanaba de la naturaleza de los modos humanos de pensamiento. La forma en que estaba construido el cerebro humano aseguraba que debemos encontrar que las verdades de la geometría se cumplen.

El descubrimiento de que la geometría euclideanea no era una verdad única inevitable y absoluta sobre el mundo llegó como una conmoción. Su impacto fue irreversible y de largo alcance. Socavó las ideas absolutas sobre el conocimiento humano en un vasto espectro del pensamiento humano. Aunque los matemáticos se resistieron durante mucho tiempo a su muerte, quienes trataban de derrocar las certezas euclideanas tradicionales se apegaron a ello como una señal de que el relativismo era una regla.

Pero la ciencia ha descubierto que esa regularidad de la naturaleza, manifiesta en la simetría, no es estática. Las causas simétricas pueden producir efectos asimétricos, y esta “ruptura de la simetría” nos permite entender mejor muchas cosas: desde el remolino en espiral de las galaxias o las vibraciones de las estrellas, hasta los ordenamientos de los átomos en un cristal o la forma de los virus, pasando por fenómenos de nuestro entorno cotidiano como las rayas del tigre o las gotas de rocío en una tela de araña. Esta es la idea central que platea el libro Es Dios un geometra, de Ian Stewart y Martin Golubitsky.

Los autores consiguen hacer fácilmente comprensibles temas que figuran entre los más complejos de la ciencia actual, el gen de Dios, utilizando las ilustraciones para explicarlos sin recurrir a las matemáticas. Con esto no se nos ofrece sólo un libro científico “de entretenimiento”, que acumula curiosidades amenas; de lo que se nos cuenta aquí surge una mejor comprensión de la forma en que aparecen pautas regulares en la naturaleza y en la vida.

En conclusión, la cuestión de la calidad de Dios es una cuestión amplia y seria, y si yo intentase tratarla del todo, tendría que retenerlos en este sitio hasta el Día del Juicio, por lo que deben excusarme por tratarla en forma resumida.

El argumento de Dios como geometra es una concepción derivada del antiguo despotismo oriental. Es una concepción indigna de hombres libres. Me uno a Bertrand Russell en el desafío de manternos en pie y mirar al mundo a la cara. Tenemos que hacer de nuestro mundo el mejor posible y dejar las esperanzas de que alguien las haga por nosotros, y si no es tan bueno como deseamos, después de todo será mejor que el que esos otros han hecho en todos los siglos.

Un mundo bueno, necesita conocimiento, bondad y valor. Esto significa, enfrentar la vida con responsabilidad, y enfrentarla éticamente, ya que no podremos culpar a nadie de lo resultados obtenidos. En vez de esperar del Gran Arquitecto, debemos ser el Arquitecto de nuestro propio destino, asumir la totalidad de la responsabilidad, donde el otro es un elemento cuya funcionalidad dependerá de mi propio análisis y donde yo seré el responsable de dicha interacción.

En cuanto a la fuerza que ejerce la sociedad, ya sea a través de sus instituciones o de las personas, seguirá siendo el desafío que nos de más fuerza para orientar nuestra conducta y superar dicha influencia.

Ser Arquitecto de nuestro propio destino debería significar el prepararse para el dominio de si mismo y del desarrollo de la fuerza necesaria para manejarse acertadamente en sociedad. Recuerda que independiente a la creencia o no de un Gran Arquitecto del Universo, existe un rincón del universo que con toda seguiridad puedes mejorar; y eres tú mismo.

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El humanismo masónico

Esta semana terminé el proceso de edición de mi próxima obra que llevará el título de Los hijos de la Luz. El libro además inaugura las publicaciones de mi editorial. La obra devela la verdadera identidad de los maestros masones y la lucha del librepensamiento contra el dogmatismo para lograr el progreso humano. Trata sobre las poderosas sociedades guardianas del misterio de la Luz y desmiente las versiones que confunden las ideas liberales, el afán de progreso, el culto al trabajo y la búsqueda del conocimiento, con el culto diabólico del espíritu.

En este libro explico cuáles son las ideas, los pensamientos y la identidad de los hombres que participaron en la organización del mundo y qué influencias tienen actualmente en las decisiones de los Estados.

Con una prosa amena y precisa, en esta lúcida investigación filosófica descubro las relaciones entre los actos y las palabras de los “Hijos de la Luz” y su enfrentamiento con el dogmatismo. Indagar en sus identidades es una invitación a reflexionar sobre la evolución del conocimiento humano desde una perspectiva diferente donde propongo humanizar todo el simbolismo ecriptado que representa el Maestro Hiram en la Masonería.

El desenlace de Hiram
En la leyenda del grado, los que asesinaron al Maestro Hiram están personificados en la Mentira, la Ignorancia y la Ambición. La Mentira atacó primero y le pegó un golpe, símbolo de un velo que cubrió la cabeza y lo hizo desconocido. La Ignorancia asestó el segundo golpe, guiada por la Mentira, se encargó de impartir imposturas. La Mentira y la Ignorancia eran audaces y sus triunfos fueron rápidos. La Ambición, que había dirigido la trama, viendo la credulidad y la debilidad de los demás obreros, se dijo así misma: todo va bien, pronto ocuparé el lugar del Maestro.

La causa de nuestro acervo duelo es la contemplación de la mentira, la ignorancia y la ambición como elementos que amargan y matan la vida. Ellos alejan al hombre de los manantiales de regeneración y de fuerza que la naturaleza abre a todas las aspiraciones, como la madre derrama sus pechos en la boca sedienta del hijo, después que lo ha formado y nutrido en su sangre. De la vida universal venimos y a la vida universal volveremos, y en este tránsito solo estos malos hábitos nos apartan de las ondas claras y serenas del bienestar. Este es el sentido que resplandece en la leyenda simbólica del grado.

Unidos los tres asesinos en torno al cadáver de la inocente víctima y al contemplar ensangrentado y lívido el rostro de aquel Maestro tan bueno, puesto que era tan justo y laborioso, sintieron alzarse desde el abismo de su ser al no contar con la palabra que buscaban. Creyendo ocultar el homicidio, resuelven conducir el cuerpo a un pie de una montaña, donde lo entierran y, aturdidos, clavan en la fosa una rama de acacia para que no reconocieran que la tierra había sido removida. Luego, fueron a ocultarse en una profunda cueva, vana precaución, porque llevaban consigo sus propias conciencias horrorizadas, pues pretender que la razón no acuse al culpable es como impedir que la semilla no germine.

Así aparece la aurora del día siguiente, convocando a los obreros al trabajo. Y cuáles serán la sorpresa y la turbación al no encontrar en el Templo al querido Maestro, siempre el primero en concurrir, como siempre el último en retirarse al descanso. Lo buscan ansiosos, lo llaman con una congoja creciente. El Maestro Hiram no aparece ni responde. Donde el día anterior repercutían las alegres notas del trabajo, ahora todo yace envuelto en silenciosa tristeza de desolación. Se hace imposible trabajar en el desorden y la ignorancia. Hiram representaba la verdad que alumbra, la razón que guía y en la verdad inspirada.

Roto el acuerdo armonioso de la fraternidad, de la disciplina, no estimula, ni puede hacer fecundo el trabajo. Siete días transcurrieron en la más punzante zozobra. Presa Salomón de la misma pena, y participando de las sospechas del crimen, que también comenzaban a asaltar a los obreros, nombró en grupos de a tres una comisión de nueve maestros de completa confianza para que averiguaran el destino del inconsolablemente llorado Hiram.

Entretanto, aprovechándose de la confusión que sobrevino en el taller y para extraviar las sospechas, volvieron los tres compañeros asesinos al Templo y se mezclaron con los otros. Así, la Mentira, la Ignorancia y la Ambición se presentaron para consolar y dirigir a los mismos a quienes habían sumido en el llanto y, hasta imaginándose por el momento asegurada la impunidad, continuaron sus planes ambiciosos. Propusieron glorificar al Maestro levantándole altares para que le tributasen culto los hombres. Muchos se dejaron seducir, pero los prevenidos no entraron en el juego. La anarquía se produjo. Rota la cadena de unión, que era la fuerza de aquella sencilla y sincera familia, los buenos quedaron a merced de los malvados, sirviéndoles de instrumentos inconscientes contra su propia causa y propósitos.

Felizmente, la vegetación de la mentira y del error es efímera: crece a veces, rápida y avasalladora, pero su savia es débil y enfermiza, se agota al fin; mientras que la vegetación de la verdad y la justicia, aunque lenta, es indestructible. Inútiles fueron ya las intrigas, las persecuciones, todas las violencias y los recursos a que apelaron aquellos traidores, que bajo la careta de leales discípulos del Maestro buscaron fundar su despotismo personal.

De los nueve comisionados por Salomón, todos pagaron con la vida la lealtad y su denuedo, pero eran remplazados por otros igualmente animosos y convencidos de que sus esfuerzos no serían inútiles.

Cuando, ya desalentados y extenuados por el trabajo y la lucha, con el pensar del deber cumplido y legar a sus descendientes la prosecución de nuevas investigaciones, les llamó la atención un ramo de acacia que se agitaba de modo extraño sobre la tierra removida. Arrancaron el árbol, reconociendo con sorpresa que era como una planta viva, como un símbolo palpitante de la madre naturaleza. La ficción se revistió de realidad, y una intuición profunda llenó de luz los ojos de los obreros, a la vez que una fuerza soberana agitó sus cansados músculos.

Removieron la tierra y el hombre, aparentemente un cadáver, fue descubierto. Al lado de aquel hombre aparecieron una regla y un compás y sobre el pecho, la letra “G”. Levantaron el velo que cubría el rostro, y al verlo exclamaron en una explosión de suprema alegría.

La Era de la Luz
Así se presenta la leyenda de Hiram en cada ceremonia de exaltación a la maestría. Como podemos comprender, el doloroso drama del Maestro Hiram personifica el prototipo justo que triunfa sobre la muerte y la corrupción, la renovación de la vida individual más allá de la muerte aparente. El personaje de Hiram se presta a interpretaciones lo suficientemente amplias como la alegoría de los fenómenos de la naturaleza cósmica, gobernados por sus leyes de vida y de muerte en sus transformaciones periódicas. Esto es, tratándose de sociedades, por leyes de armonía y desorden, de composición y descomposición, de progresos y regresiones atávicas, así es sobre todo un símbolo moral.

Es el hombre de bien perseguido, el pensador vilipendiado, el inventor despreciado. Es Job en su féretro; Prometeo en su roca; De Molay en su hoguera; son los filósofos y herejes sacrificados por los esbirros de la Inquisición; los intelectuales arrojados al exilio por pensar diferente. Es todo aquel que sufre por una causa justa; todo libertador que sucumbe por la humanidad.

No obstante, Hiram no es solo el justo, sino también la justicia. Es la libertad violada. Es la civilización amenazada por la invasión. Es la cultura intelectual y moral de un pueblo minado por la superstición y el fanatismo. Es la idea de progreso, bajo todas sus formas, contenida tanto por los sofismas como por las persecuciones.

Pero la libertad y la justicia, la civilización y el progreso son fuerzas indestructibles que, como Hiram, pueden sufrir un eclipse momentáneo, pero que, al igual que los Hijos de la Luz, persisten y viven bajo la rama de acacia hasta que amanezca el día en que la humanidad toda desee romper las cadenas de la mentira, la ignorancia y la ambición que mantienen en vilo el progreso de la humanidad. A pesar del ritmo, de las detenciones y los retrocesos, la evolución marcha hacia un porvenir mejor.

La identidad de los masones
La Masonería procura inculcar en sus adeptos el amor a la verdad, el estudio de la moral universal, de las ciencias y de las artes. Tiende a extinguir los odios de raza, los antagonismos de nacionalidad, de opiniones, de creencias e intereses, uniendo a todos los hombres en bien de la humanidad. Impulsa a sus miembros a transformarse en elementos útiles para la sociedad.

Enseña mediante sus grados y ritos que no son de un siglo, tampoco se establecieron de una vez para siempre, sino que fueron apareciendo en épocas diferentes como pensamientos e ideas que gradualmente se desarrollaron y se unieron por una atracción natural y progresista de la civilización. Claro que la Masonería consiste en algo más que conferir grados, en la exacta repetición de las lecturas de cada grado, y en el familiar conocimiento de las fórmulas y palabras que se usan en la apertura y en la clausura de sus trabajos.

La misión principal de la Masonería es enseñar la ley de evolución y del progreso, el hombre hacia la perfección. No es posible hallar una verdadera interpretación de la Masonería si no se relaciona su sistema estrechamente con el proceso evolutivo de la humanidad. Todo en ella gira en torno de un progreso gradual de la oscuridad a la luz y todo lo que la luz trae aparejado.

La finalidad de sus grados consiste en presentar al masón objetivos de evolución en vida, no para el mundo de las ideas, sino para concretarlos en la Tierra, por lo cual debe esforzarse a implementar. El camino evolutivo, en el cual se funda la Masonería, es, desde todo punto de vista, práctico y útil. Significa, para el que recorre un progreso en capacidad mental, conocimientos, visión, sabiduría y fuerza espiritual que lo comprometen a volcarlos en bien de la humanidad.

La Masonería ofrece ayuda y guía para que nos volvamos cada día más conscientes de que nada puede detener el impulso que motiva el progreso humano en su peregrinaje de la oscuridad a la luz, de la irrealidad a la realidad, y de lo perecedero a lo imperecedero. Es un despropósito ser masón y no preocuparse por estos temas, que son individuales y a la vez colectivos.

Procura demostrarnos, en fin, que seremos esclavos de nosotros mismos y susceptibles a circunstancias limitadoras solo hasta que tomemos conciencia de que el hombre es un fin en sí mismo, no el medio para los fines de otros, y que la búsqueda del propio interés racional y de nuestra felicidad es el más alto propósito en la vida.

La posesión de antiguos secretos que excitan la curiosidad de los hombres y atraen de una manera irresistible a sus templos no le bastaría para afianzar perpetuidad y vitalidad perenne. La Masonería se desarrolla en los siglos porque sus fines son más nobles y elevados que la simple conmemoración de sus misterios secretos, porque requiere que ellos se conviertan en norma de vida de sus adeptos y que estas normas se cumplan a cabalidad. De lo contrario, ¿para qué sostener algo que no se practica?

En fin, la Masonería es una institución universal, esencialmente ética, filosófica, iniciática y progresista. Ella tiene por principio la libertad absoluta de conciencia y la fraternidad humana. Constituye el centro de unión para los hombres de espíritu libre de todas las nacionalidades y credos. Como institución docente formativa tiene por objeto el perfeccionamiento del hombre y de la humanidad. Promueve entre sus adeptos la búsqueda incesante de la verdad, el conocimiento de sí mismo y del hombre en el medio en que vive y convive, promueve el estudio de la moral universal, de las ciencias y las artes para alcanzar la fraternidad universal del género humano

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La cultura es lo que importa

¿De dónde vienen las reglas morales? De la razón, afirman algunos filósofos. De Dios, aseguran los creyentes. Rara vez se considera otra fuente como la que hoy defienden algunos biólogos: la evolución.

Una mirada a la selección natural y a la supervivencia de los más fuertes sólo parece confirmar los valores más egoístas. Pero para los animales que viven agrupados el egoísmo debe ser limitado o no habría ventaja en vivir en sociedad. ¿Puede la conducta desarrollada por los animales que viven en sociedad ser el fundamento de donde partió la moralidad humana?

En el libro Hipótesis de la felicidad , Jonathan Haidt, psicólogo moral de la Universidad de Virginia, construye una visión amplia de la moralidad donde rastrea su conexión tanto con la religión como con la política.

Haidt comenzó investigando la emoción de la aversión. Al probar las reacciones de la gente ante situaciones como la de una familia hambrienta que cocinó y comió a su perro luego de que éste hubiera muerto en una ruta, exploró el fenómeno en que la gente siente fuertemente que algo está mal pero cuyo porqué no puede explicar.

Este fenómeno lo llevó a ver a la moralidad conducida por dos sistemas mentales separados. Un sistema antiguo, que él llama intuición moral, se basa en las conductas con carga emotiva que se desarrollaron antes que el lenguaje. Un sistema moderno, que llama juicio moral, llegó después del lenguaje, cuando la gente pudo expresar por qué algo estaba bien o mal.

Las respuestas emocionales de la intuición moral ocurren de manera instantánea; son primitivas reacciones viscerales que evolucionaron para desarrollar decisiones intempestivas que ayudan a la supervivencia en un mundo peligroso. El juicio moral, por otro lado, llega más tarde, cuando la mente consciente desarrolla una racionalización para la decisión que llegó a través de la intuición moral, escribe Haidt.

La racionalización la educación
Jorge Werthein, es director de la Unesco en Brasil escribió esta semana para el diario argetnino La Nación, un artículo que coloca a la educación como valor supremo para el progreso humano.

“Hay que votar por la educación porque de esa manera se estará votando simultáneamente por el desarrollo sostenible y por la producción de más conocimientos: en la tarea pedagógica, en el ámbito de las ciencias, en la preservación del medio ambiente, en el control del sida, en la salud, en la creación de empleos, en la disminución de la muerte y violencia, en la seguridad, en los derechos humanos y en la construcción de una democracia plena.

También elegirán la educación los miles de padres y madres, los integrantes de las ONG socioeducativas, el gran número de empresarios que defienden la mejoría de la calidad de la enseñanza, los ministros provinciales de Educación, el titular de la cartera educativa nacional y sus colaboradores. Serán millones de votos.

Hay que votar por la educación porque sólo a través de ella se logra la verdadera inclusión social de la que tanto se habla. Otras áreas pueden prometer lo mismo, pero difícilmente consigan cumplirlo, por lo menos no con la misma eficiencia y estabilidad.

Hay que votar por la educación porque ella representa la inversión con más alto índice de retorno. Cada centavo invertido en la educación, y bien gestionado, representa millones de pesos en desarrollo y en ahorro y porque sustenta a otras áreas como las artes, la industria y el comercio. Con educación, la sociedad avanza como un todo.

Hay que votar por la educación porque sin ella no existirá el desarrollo científico y tecnológico. El conocimiento que ella proporciona fortalece y enriquece la democracia. La verdad es que no puede haber democracia sin educación de calidad para todos, a lo largo de toda la vida. Por el contrario, hay exclusión social en sus diversas formas.

Hay que votar por la educación porque es una de las principales salidas para disminuir las alarmantes disparidades internas, regionales y mundiales. Con recursos adecuados, con un eficiente sistema de gestión y con una política de discriminación positiva, la educación puede reducir –y, en el largo plazo, eliminar– la brecha interregional y las propias diferencias intrarregionales, que transforman a compatriotas en extranjeros en su propio país. La educación universal y de calidad puede garantizar igualdad de oportunidades para todos”.
La educación nos trae libertad
Mario Vargas Llosa escribió hace par de semanas una nota para el El País, de España, donde presenta un caso del gobierno autónomo de Cataluña, donde ha obligado a un colegio público de Gerona a admitir a Shaima, una niña marroquí de ocho años, que desde hacía una semana faltaba a clases porque las autoridades del plantel le habían prohibido el ingreso mientras llevara el hiyab o velo islámico. El director fundó la prohibición en el reglamento del colegio, que rechaza en el atuendo de los alumnos “cualquier elemento que pueda causar discriminación”. Por su parte, la Generalitat considera que “el derecho a la escolarización” debe prevalecer sobre las normas internas de los centros educativos.

A diferencia de lo que ocurre en países como Francia o el Reino Unido, donde hay leyes sobre el uso del velo islámico en las escuelas públicas, en España no existe legislación al respecto y hasta ahora el permiso o la prohibición de llevarlo estaba librado al criterio de los propios centros de enseñanza. Lo ocurrido con la niña marroquí establece un precedente que, de prevalecer y extenderse, abriría las puertas de la instrucción pública al llamado multiculturalismo o comunitarismo. A mi juicio, semejante perspectiva es sumamente riesgosa para el futuro de la cultura de la libertad en España.

A primera vista, semejante afirmación parecerá a algunos exagerada o apocalíptica. ¿Qué puede tener de malo que una pobre criatura, acostumbrada por la religión y las costumbres de su familia a tocarse con el hiyab lo siga haciendo en las aulas escolares? ¿No sería una crueldad obligarla a destocarse y lucir los cabellos a sabiendas de que, para sus creencias y usos comunitarios, tal cosa sería tan traumático como para las niñas cristianas exigirles mostrar el busto o las nalgas? De allí a considerar que prohibir el velo islámico a las niñas en los colegios públicos es prejuicio antimusulmán o etnocentrismo colonialista y racista hay sólo un paso cortito.

Sin embargo, no es tan sencillo. El velo islámico no es un simple velo que una niña de ocho años decide libremente ponerse en la cabeza porque le gusta o le es más cómodo tener los cabellos ocultos que expuestos. Es el símbolo de una religión en la que la discriminación de la mujer es todavía, por desgracia, más fuerte que en ninguna otra –en todas ellas, incluso las más avanzadas, se discrimina aún a las mujeres–, una tara tradicional de la humanidad de la que la cultura democrática ha conseguido librarnos en gran parte, aunque no del todo, gracias a un largo proceso de luchas políticas, ideológicas e institucionales que fueron cambiando la mentalidad, las costumbres y dictando leyes destinadas a frenarla. Una de esas grandes conquistas es el laicismo, uno de los pilares sobre los que se asienta la democracia. El Estado laico no está contra la religión. Por el contrario, garantiza el derecho de todos los ciudadanos de creer y practicar su religión sin interferencias, siempre y cuando esas prácticas no infrinjan las leyes que garantizan la libertad, la igualdad y demás derechos humanos que son la razón de ser del Estado de Derecho.

Los colegios públicos de un Estado laico no pueden ser confesionales, porque si lo fueran y privilegiaran a una religión sobre otras, o sobre los no creyentes, ejercerían una discriminación inaceptable en una sociedad de veras libre. En ésta la religión no desaparece, se confina en el ámbito privado, fuera de las escuelas y las instituciones públicas. Los creyentes pueden constituir escuelas privadas de carácter confesional, desde luego, o impartir en las iglesias o en el seno de las familias todas las doctrinas y creencias en las que quieren educar a sus hijos. Pero la religión no puede invadir el dominio público sin que principios básicos de la cultura democrática, sobre todo la igualdad y la libertad de los ciudadanos, se resquebrajen y se establezcan privilegios y jerarquías abusivas.

El velo islámico en las escuelas públicas es una cabecera de playa con la que los enemigos del laicismo, de la igualdad entre el hombre y la mujer, de la libertad religiosa y de los derechos humanos, pretenden alcanzar espacios de extraterritorialidad legal y moral en el seno de las democracias, algo que, si éstas lo admiten, podría conducirlas al suicidio. Porque con el mismo argumento con que se pretende que el hiyab sea admitido en las escuelas se puede exigir, como han hecho y conseguido los islamistas en algunas ciudades de Europa, que haya piscinas municipales separadas para hombres y mujeres pues para las hembras musulmanas resulta impúdico compartirlas con los varones.

Y, si se trata de respetar todas las culturas y las costumbres, ¿por qué la democracia no admitiría también los matrimonios negociados por los padres y, en última instancia, hasta la ablación del clítoris de las niñas que practican tantos millones de creyentes en el Africa y otros lugares del mundo?

El multiculturalismo parte de un supuesto falso, que hay que rechazar sin equívocos: que todas las culturas, por el simple hecho de existir, son equivalentes y respetables. No es verdad. Hay algunas culturas más evolucionadas y modernas que otras y, aunque es verdad que aun en las culturas más primitivas existen prácticas, usos y creencias que han enriquecido la experiencia humana y enseñanzas que las otras pueden aprovechar, también lo es que en muchas culturas sobreviven prejuicios y conductas bárbaras, discriminatorias y hasta criminales que ninguna democracia puede admitir en su seno sin negarse a sí misma y retroceder en el largo camino de la civilización que lleva andado.

Francia, donde el tema del velo islámico es objeto de viejos e intensos debates, lo ha entendido así y ha dado un buen ejemplo al resto de los países democráticos prohibiendo por ley, desde 2004, “el uso de elementos ostentatorios de carácter religioso en las escuelas e institutos públicos del país”. Al principio, esta medida fue considerada por algunos supuestos “progresistas” reaccionaria y sustentada en un prejuicio contra los inmigrantes de origen musulmán. No lo era. Por el contrario, su razón profunda es dar las oportunidades a todos, extranjeras y nacionales, de cualquier raza, cultura o religión, de trabajar y vivir en Francia en un ambiente de legalidad y libertad que les permita seguir practicando todas sus creencias y costumbres que sean compatibles con las leyes vigentes. Y, desde luego, renunciando a las que no lo sean, como hicieron las iglesias cristianas en el pasado, cuando tuvieron que acomodarse a las sociedades abiertas.

Si se considera que la democracia ha significado un extraordinario avance sobre los regímenes despóticos y absolutistas de antaño, es difícil entender que ella pueda ser sólo válida para los demócratas y que los países democráticos, en nombre de la falacia de la equivalencia absoluta de las culturas, admitan en su seno enclaves antidemocráticos o prácticas reñidas con los principios básicos de la igualdad y la libertad. Quienes defienden el multiculturalismo y el comunitarismo tienen una idea estática y esencialista de las culturas que la historia desmiente. Ellas también evolucionan, de acuerdo con el avance de la ciencia y con los intercambios de ideas y conocimientos, que son cada vez más frecuentes en el mundo moderno y que, poco a poco, van transformando convicciones, prácticas, creencias, supersticiones, valores y prejuicios.

Un musulmán moderno de, digamos, el Líbano o El Cairo tiene muy poco que ver con los musulmanes fundamentalistas de Darfur, que arrasan aldeas y queman a familias enteras por ser paganas, y ponerlos dentro de la misma etiqueta cultural es tan absurdo como considerar idénticos, por ser cristianos, a los católicos generalmente tolerantes y democráticos de las sociedades abiertas de nuestros días con los inquisidores o los cruzados medievales que torturaban y asesinaban en nombre de la cruz.

Si los países democráticos quieren ayudar de algún modo a que la religión musulmana experimente el mismo proceso de secularización que ha permitido a la Iglesia Católica adaptarse a la cultura democrática, lo peor que podrían hacer es renunciar a logros tan importantes como el laicismo y la igualdad para no parecer etnocentristas y prejuiciosos. No hay etnocentrismo alguno, sino universalismo y pluralismo estrictos, en no hacer concesiones en la defensa de los derechos humanos y de la libertad.

El sistema francés me parece más claro y más eficaz que el adoptado por el Reino Unido, donde el Estado ha transferido a los colegios e institutos de enseñanza la decisión de autorizar o prohibir el uso del velo islámico en las aulas. Pero esta potestad sólo vale en lo que concierne a los estudiantes. En cambio, a las maestras les está prohibido dar clases veladas, según una decisión del Poder Judicial del año pasado, luego de que una profesora se presentara en el aula británica embutida en un niqab, especie de carpa vestuario que cubre el cuerpo femenino de pies a cabeza. ¿No es absurdo que se prohíba a las maestras lo que se permite a las alumnas, o viceversa?

Masonería y educación
Casi siempre que se pronuncian las palabras masonería y educación se tiende a pensar en la actuación de la masonería en el campo de la enseñanza, por medio de diversos tipos de instrumentos: centros docentes; presiones en la orientación de la política educativa; influencias de políticos con vínculos masónicos y con responsabilidades en la administración educativa. Sin restar importancia a tales aspectos centrados en la actuación de la masonería en el mundo externo a ella, quedarnos sólo en ellos sería conocer una parte de la realidad porque la educación puede y debe ser contemplada como una actividad interna de la masonería.
La masonería es, por definición, una sociedad iniciática y como tal, debe ser considerada como una escuela de formación de sus integrantes. Desde esa perspectiva educativa, el objetivo de la masonería no es inculcar a sus adeptos, un conjunto de conocimientos sino, fundamentalmente, principios filosóficos y un sistema de valores.

Según nos enseña la propia historia de la orden, el ideal de hombre que la masonería quiere formar debe estar en posesión de tres cualidades básicas. Ha de ser una persona ilustrada, moral y libre. Ilustrado para que pueda aportar con su estudio algo en la tarea de progreso que la masonería propugna. Moral para que distinguiendo el bien del mal, contribuya a la felicidad propia y de los que le rodean. Libre porque sin libertad no se puede ser responsable. Y sin responsabilidad no se puede afirmar la persona.

Otros sectores masónicos han dado un matiz especial a esta última cualidad, interpretando la libertad en el hombre, como la ausencia de presiones externas, fundamentalmente provinientes de la Iglesia Católica.

Para alcanzar esas metas la masonería dispone, prioritariamente, de los trabajos en las logias. Los masones integrados en una logia se reúnen en reuniones o tenidas. En esas asambleas los masones leen trabajos, confeccionados por ellos mismos, sobre la historia de la orden, ritualismo, posibles actuaciones en la vida profana, filosofía de la masonería, etc. Esos trabajos, llamados en el lenguaje masónico planchas, pueden ser encargados por el venerable maestro, presidente de la logia, o pueden presentarse a iniciativa de los hermanos, siempre que el venerable lo considere oportuno. El carácter formativo de las tenidas no debe ser pasado por alto. Uno de sus objetivos primordiales es proporcionar a los integrantes de la logia motivos de reflexión mediante esos trabajos.

El carácter formativo se vislumbra con claridad en otro punto clave de la organización interna de la masonería: los aumentos de salario. Esto es, el paso de los masones de un grado al superior. Los reglamentos de las obediencias masónicas especifican con detalle, algunos de un modo exhaustivo, esos procesos. Es regla común que para alcanzar el grado superior se debe permanecer un tiempo determinado en el inferior. El objetivo es que el aspirante aprenda y asimile los conocimientos suficientes para poder desempeñar correctamente las responsabilidades del grado superior.
También el masón aspirante a alcanzar el grado superior debe demostrar ante sus compañeros de logia sus avances en conocimientos masónicos. Para ello ha de presentar un trabajo sobre una temática ya preestablecida. De ese modo sus hermanos pueden comprobar si ha asimilado correctamente las enseñanzas de la orden y es acreedor del grado superior.

Aunque esta es la norma general, las excepciones no han sido infrecuentes. Hay casos de aumentos de grados sin respetar los plazos establecidos debido a intereses espúreos y a compromisos personales. Pero también se han localizado logias, en las cuales las exigencias para las ganancias de grados superaban, con creces, la normativa establecida en los reglamentos generales de la obediencia.

El actitud masónica hacia el progreso humano
La educación, a partir de consideraciones estrictamente pedagógicas está encaminada a la alfabetización y capacitación académica del hombre, pero si nos referimos a los condicionamientos filosóficos, religiosos, sociales y políticos inextrincablemente unidos a las consideraciones pedagógicas, nos llevan a concluir que la connotación moderna de la educación rebasa la concepción eminentemente popular de la misma para adentrarse en el campo de la ciencia; es decir, no basta con enseñar científicamente el objeto, sino que el análisis debe hacerse con el auxilio de un método científico que permita su verdadero conocimiento.
El empleo de este método científico en la educación es lo que va a marcar la necesidad de una educación laica, que enseñe sin dogmatismo. Este criterio de laicidad, así entendido, es el que caracteriza la educación que defendemos los masones, la que debemos predicar y practicar.
Precisamente, José Pedro Varela, educador uruguayo, sintetizó admirablemente este concepto cuando en su obra La educación del pueblo dice: “En lo filosófico no se trató más del espiritualismo metafísico de la conciencia romántica sino del evolucionismo laico de la conciencia positivista que marcó toda una etapa en la historia de la enseñanza laica.”
Y desarrolla, a partir de criterios como el transcrito, la tesis de que en lo socio-político no bastan el igualitarismo y democratismo, que eran base del ideal de la enseñanza gratuita y obligatoria que se da a finales del siglo XIX y comienzos del XX, sino que requiere de una posición realista, antropológica y sociológica que considere además el sentido y fin de la educación en relación con el entorno geopolítico y cultural, las circunstancias, necesidades y oportunidades del hombre. La educación así concebida fortalece el concepto de igualdad que debe darse en toda sociedad humana y que tan caro es al ideario masónico.
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El librepensamiento frente a las religiones

El fin de semana pasado tuvimos una iniciación con mis hermanos y hermanas de la Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain – El Derecho Humano radicado en Paraguay, razón por la cual me fue imposible escribir para el blog. Justamente el jueves 20 se celebró el Día de la Libertad de Pensamiento que surge en conmemoración el Día de la Unidad Italiana.

Ese día se recuerda un acontecimiento histórico: la entrada triunfal en Roma, en 1870, de las fuerzas patrióticas de Víctor Manuel II, Cavour y Garibaldi, que buscaban la unidad italiana. Roma fue el último baluarte de la reacción vaticana aliada al imperio francés de Napoleón III. Su caída fue en buena parte obra de los “Camisas Rojas” del general José Garibaldi, que había luchado primero con las fuerzas republicanas contra el imperio en Brasil, y luego en Uruguay, al costado de las fuerzas liberales que defendían la ciudad de Montevideo, en el sitio que se le había impuesto entre 1843 y 1851, durante la llamada Guerra Grande. Por ello, el 20 de Setiembre se considera el Día de la Unidad Italiana. Para los librepensadores y humanistas del universo, es símbolo de libertad, y se lo conoce como el Día de la Libertad de Pensamiento.

El término nos remonta a los movimientos filosóficos del siglo XVII y XVIII y más concretamente al período de la Ilustración. Durante el “Siglo de las Luces”, numerosos pensadores vieron en la razón el elemento esencial del progreso humano. De su mano se podían destruir ancestrales creencias inmovilizadoras y bajo su luz los hombres podían adentrarse en el estudio de la naturaleza y sus mecanismos, llegando a explicaciones lógicas de cuanto acontecía en el entorno.

Todo cambio produce, inevitablemente alguna rotura y las profundas modificaciones iniciadas en la Ilustración no fueron la excepción. Se inició la ruptura del sistema de pensamiento absoluto, inerte, en el cual la Iglesia, ostentaba el patrimonio del saber. La propia Iglesia, sus actuaciones pasadas y presentes, sus instituciones y sus hombres comenzaron a ser discutidos. La sacra envoltura que rodeaba a todo lo eclesial comenzó a rasgarse y los hombres de la Ilustración incluyeron a la Iglesia en su campo de reflexión. Ello dio origen a enfrentamientos con los librepensadores que marcaron de modo indeleble el posterior desarrollo del librepensamiento.

En las últimas décadas del siglo XIX, tras los procesos revolucionarios de principio de siglo, nos encontramos con un movimiento librepensador, con implantación en numerosos países, pugnando por estructurarse en ligas y federaciones. Sus integrantes se sitúan fuera, y en numerosas ocasiones, en contra de la religión. Propugnan un modelo nuevo, moderno en su propia terminología, de pensamiento y de organización social, con la razón y la ciencia por norte. Para ellos, la moral no debe sustentarse en creencias religiosas. Lógicamente, en cuanto los librepensadores intentaban llevar a la práctica sus ideas o propagarlas, chocaban con las instituciones involucionistas. La Iglesia Católica entre otras. Tal situación llevó a una dinámica de enfrentamientos y descalificaciones.

Los librepensadores aplican la razón, la experiencia, la observación y la prueba, como únicos medios dignos de crédito para la determinación de la verdad. La verdad es el grado con que una afirmación corresponde a la realidad. La realidad está limitada a lo que uno puede percibir directamente a través de los sentidos o indirectamente a través del uso adecuado de la razón. Así, la razón es una herramienta del pensamiento crítico que limita la verdad de una afirmación de acuerdo a las pruebas estrictas del método científico; entonces para que una afirmación pueda considerarse como cierta debe ser comprobable.

Desde el librepensamiento se rechaza toda autoridad que se oponga a la razón, ya sea aquélla de un hombre, la de un libro o la de una organización basada en la revelación, los milagros o la tradición. Un librepensador no puede reconocer como definitivo ningún sistema o doctrina. Tampoco debe limitarse a negar simplemente todo lo que no resiste al toque de la razón, sino que debe extender el conocimiento humano a la luz de sus principios. Para que sea fructífero, el librepensamiento debe aplicarse no solamente a alumbrar la humanidad, sino a resolver los problemas sociales teniendo presente la necesidad suprema de lograr para todos, sin distinción de sexo, de raza o de nacionalidad, una igualdad completa en el ejercicio de sus derechos y en el cumplimiento de sus deberes.

Los librepensadores están convencidos de que las aseveraciones religiosas no resisten la prueba de la razón. No es solamente que no se gane nada creyendo algo que no es cierto, sino que también se tiene todo que perder cuando se sacrifica la herramienta indispensable de la razón en el altar de la superstición. Usan la palabra religión para denominar a los sistemas de creencias que incluyen un dominio sobrenatural, una deidad, fe en escrituras sagradas y conformidad con un credo absoluto. Muchos librepensadores consideran a la religión no solamente como falsa, sino también como justificación histórica de guerras, esclavitud, sexismo, racismo, fobia a los homosexuales, mutilaciones, intolerancia y opresión a las minorías. El totalitarismo de los absolutos religiosos ahoga el progreso, sostienen.

La religión como materia obligatoria
En el mundo posterior al 11 de setiembre de 2001, la religión ha salido de lo privado para estar presente en el espacio político más que nunca. El retorno de lo religioso exige fortalecer un librepensamiento sólido, fundamentado y rescatarlo del silencio sistemático en que la ha sumido la historiografía.

Daniel Clement Dennett (Boston, 1942) es uno de los filósofos de la ciencia más destacados en el ámbito de las ciencias cognitivas, especialmente en el estudio de la inteligencia artificial y de la memética. También son significativas sus aportaciones acerca de la significación actual del darwinismo. Dirige el Centro de Estudios Cognitivos de la Universidad de Tufts, donde es catedrático de filosofía. Desde 1987 es miembro de la American Academy of Arts and Sciences y la semana pasada planteó, en una nota para la revista de cultura del diario argentino La Nación, la educación obligatoria sobre las religiones del mundo en todas las escuelas estadounidenses, públicas y privadas, y en la educación a domicilio. Hasta el momento no tengo una postura clara sobre la propuesta que lo expone en su libro Romper el hechizo:

“Tal vez sea posible confiar en la gente de cualquier parte y, por lo tanto, permitirle que haga sus propias elecciones bien fundadas. ¡Elecciones bien fundadas! ¡Qué idea sorprendente y revolucionaria! Tal vez se pueda confiar en las elecciones de las personas, no necesariamente en las elecciones que nosotros les recomendemos, sino en las que tienen mayor probabilidad de satisfacer los objetivos que ellos se han planteado. Pero, ¿qué les enseñamos hasta que adquieran suficiente información y madurez como para poder elegir por sí mismos? Les enseñamos todo sobre las religiones del mundo, de manera práctica, bien informada en los aspectos históricos y biológicos, de la misma manera que les enseñamos biografía, historia y aritmética. Tengamos más educación sobre religiones en nuestras escuelas, no menos. Deberíamos enseñarles a nuestros hijos credos y costumbres, prohibiciones y rituales, los textos y la música, y cuando nos dediquemos a la historia de la religión, deberíamos incluir tanto lo positivo como lo negativo (la Inquisición, el antisemitismo a lo largo de los siglos, el papel de la iglesia católica en la proliferación del sida en Asia por medio de su oposición a los preservativos). Y a medida que descubrimos más y más cosas sobre las bases biológicas y psicológicas de las prácticas y costumbres religiosas, deberíamos agregar esos conocimientos a los programas, del mismo modo en que actualizamos nuestros conocimientos en los campos de la ciencia, la salud y los acontecimientos de actualidad. Todo esto debería formar parte del programa obligatorio de las escuelas públicas, las privadas y la educación a domicilio.

“(…) Es solo una idea y tal vez haya otras mejores para tener en cuenta, pero esta seguramente resultará atractiva para los amantes de la libertad en todas partes: la idea de que los devotos de todos los credos deberían enfrentar el desafío que implica asegurarse de que su credo sea suficientemente digno, atractivo, plausible y significativo como para resistir las tentaciones de sus competidores. Si uno tiene que engañar a sus hijos o vendarles los ojos para asegurarse de que confirmarán su fe cuando sean adultos, esa fe debería desaparecer”.

Dennett ha comentado en varios lugares que su proyecto filosófico global ha seguido siendo en gran medida el mismo desde sus tiempos en Oxford. Busca sobre todo proporcionar una filosofía de la mente arraigada en la investigación empírica y útil para ésta. En su disertación Content and Consciousness (Contenido y Consciencia), dividió el problema de explicar la mente en la necesidad de una teoría del contenido y una de la conciencia. Su aproximación a este proyecto también ha permanecido fiel a esta distinción. De la misma manera que el contenido y la conciencia tienen una estructura bipartida, los brainstorms pueden ser divididos igualmente en dos secciones. Posteriormente agrupará varios ensayos sobre contenido en The Intentional Stance y sintetizará sus investigaciones sobre la conciencia humana en una teoría unificada en el libro La conciencia explicada. Estos dos volúmenes desarrollan su visión multidisciplinar sobre la conciencia, basada en el método científico y en datos procedentes de la psicología, la neurociencia, la filosofía y la inteligencia artificial. La conciencia explicada tuvo gran difusión para tratarse de una obra científica y causó profundo impacto incluso en lectores no especializados, pues refutaba de forma muy convincente la visión tradicional y puramente intuitiva sobre la conciencia.

El camino masónico
Considero que es necesario promover una laicidad poscristiana, militante y radicalmente opuesta a cualquier elección o toma de posición entre el judeocristianismo occidental y el Islam que lo combate. Ni la Biblia ni el Corán. Entre los rabinos, sacerdotes, imanes y ayatolaes y otros mulás, insisto en anteponer al filósofo, pues él sabe que sólo existe un mundo y que toda promoción de los mundos subyacentes lleva a la pérdida del uso y beneficio del único que hay.

Justamente para concentrar nuestras actividades y lograr la armonía y felicidad aquí en la tierra concluyo en mi libro Los hijos de la luz, que se lanzará el 7 de noviembre, que no debe surguir un combate entre librepensmiento y dogma, sino que debemos concentrarnos en demostrar que el dogma ata al ser humano y lo imposibilita a realizar su principal meta aquí en la tierra: La búsqueda de su propia felicidad.

Particularmente considero que la Masonería es una opción para la formación humana que hoy el mundo necesita, un mundo conectado y muy relacionado, donde justamente la falta de tolerancia y formación sobre las ideas religiosas fomenta el odio. Ella, la Masonería, procura inculcar en sus adeptos el amor a la verdad, el estudio de la moral universal, de las ciencias y de las artes. Tiende a extinguir los odios de raza, los antagonismos de nacionalidad, de opiniones, de creencias e intereses, uniendo a todos los hombres en bien de la humanidad. Impulsa a sus miembros a transformarse en elementos útiles para la sociedad.

Enseña mediante sus grados y ritos, que no son de un siglo, tampoco se establecieron de una vez para siempre, sino que fueron apareciendo en épocas diferentes como pensamientos e ideas que gradualmente se desarrollaron y se unieron por una atracción natural y progresista de la civilización. Claro que la Masonería consiste en algo más que conferir grados, en la exacta repetición de las lecturas de cada grado, y en el familiar conocimiento de las fórmulas y palabras que se usan en la apertura y en la clausura de sus trabajos.

La misión principal de la masonería es enseñar la ley de evolución y del progreso, el hombre hacia la perfección. No es posible hallar una verdadera interpretación de la Masonería sino se relaciona su sistema, estrechamente con el proceso evolutivo de la humanidad. Todo en ella gira en torno de un progreso gradual de la oscuridad a la luz y todo lo que la luz trae aparejado.

La finalidad de sus grados consiste en presentar al masón objetivos de evolución en vida, no para el mundo de las ideas sino para concretarlos en la tierra por lo cual debe esforzarse a implementar. El camino evolutivo, en el cual se funda la Masonería, es, desde todo punto de vista, práctico y útil. Significa, para el que recorre un progreso en capacidad mental, conocimientos, visión, sabiduría y fuerza espiritual que lo comprometen a volcarlos en bien de la humanidad.

La Masonería ofrece ayuda y guía para que nos volvamos cada día más conscientes de que nada puede detener el impulso que motiva el progreso humano en su peregrinaje de la oscuridad a la luz, de la irrealidad a la realidad, y de lo perecedero a lo imperecedero. Es un despropósito ser masón y no preocuparse por estos temas, que son individuales y a la vez colectivos.

Procura demostrarnos, en fin, que seremos esclavos de nosotros mismos y susceptibles a circunstancias limitadoras sólo hasta que tomemos conciencia del que el hombre es un fin en sí mismo, no el medio para los fines de otros y que la búsqueda del propio interés racional y de nuestra felicidad es el más alto propósito en la vida.

La posesión de antiguos secretos que excitan la curiosidad de los hombres y atraen de una manera irresistible a sus templos, no le bastaría para afianzar perpetuidad y vitalidad perenne. La Masonería se desarrolla en los siglos porque sus fines son más nobles y elevados que la simple conmemoración de sus misterios secretos, porque requiere que ellos se conviertan en norma de vida de sus adeptos y que estas normas se cumplan a cabalidad, de lo contrario ¿para qué sostener algo que no se practica?

En fin, la Masonería es una institución universal, esencialmente ética, filosófica, iniciática y progresista. Ella tiene por principio la libertad absoluta de conciencia y la fraternidad humana. Constituye el centro de unión para los hombres de espíritu libre de todas las nacionalidades y credos. Como institución docente formativa tiene por objeto el perfeccionamiento del hombre y de la humanidad. Promueve entre sus adeptos la búsqueda incesante de la verdad, el conocimiento de sí mismo y del hombre en el medio en que vive y convive, promueve el estudio de la moral universal, de las ciencias, y las artes para alcanzar la fraternidad universal del género humano

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